En una época marcada por la velocidad de las pantallas, el consumo inmediato de imágenes y la necesidad constante de respuestas, el artista italiano Giovanni Guida propone lo contrario: detenerse, contemplar y habitar la duda.
Su trabajo, desarrollado a través del grattage —una técnica que consiste en raspar capas de pintura para revelar nuevas formas e imágenes—, dialoga con una tradición que cumple un siglo de historia y que tuvo entre sus principales exponentes a figuras como Max Ernst y Remedios Varo. Sin embargo, Guida insiste en que su búsqueda no consiste en repetir el pasado, sino en reinterpretarlo.
“Quien no sabe dónde posa sus pies no hace la historia, simplemente es atravesado por ella.”
El arte como una búsqueda de lo invisible
Aunque el grattage nació vinculado al automatismo surrealista y a la exploración del inconsciente, Guida ha llevado la técnica hacia un territorio distinto. Para él, raspar la superficie no es un gesto destinado únicamente a descubrir imágenes ocultas, sino una forma de aproximarse a aquello que considera esencial: lo invisible.
“Raspo la oscuridad del pigmento para desenterrar la luz primordial.”
En sus obras, la materia deja de ser únicamente un soporte visual para convertirse en un espacio donde lo tangible y lo intangible se encuentran. La pintura aparece entonces como un puente entre el mundo físico y aquello que no puede nombrarse fácilmente.
Su trabajo está atravesado por conceptos como la memoria, la espiritualidad y la contemplación, elementos que considera cada vez más ausentes dentro de una sociedad dominada por la rapidez.
Una defensa del misterio
Guida es crítico frente a ciertas dinámicas del arte contemporáneo. Considera que buena parte de la producción actual ha cedido ante las lógicas del mercado y la necesidad permanente de generar impacto inmediato.