En 1998, tras profundas tensiones con el gobierno de Ernesto Samper y la descertificación de Colombia por incumplir compromisos en la lucha antidrogas, Washington reaccionó con rapidez ante la elección de Andrés Pastrana. En semanas, las puertas cerradas se reabrieron y comenzó un realineamiento político que daría paso al Plan Colombia.
Un gesto de apertura sin precedentes
Ahora, el gobierno electo de De La Espriella, encabezado por el vicepresidente José Manuel Restrepo, logró un efecto similar. La gira a Estados Unidos evidenció el interés de la administración Trump por recomponer vínculos con Colombia antes del cambio de mando, con una agenda que trasciende la seguridad y busca consolidar apoyo demócrata.
La reunión con el secretario de Estado Marco Rubio fue clave para mostrar que Colombia está lista para una nueva etapa de cooperación estratégica.
El reto ahora es mantener ese impulso y garantizar que el respaldo bipartidista se traduzca en acuerdos concretos que beneficien a ambos países, más allá de los temas de seguridad tradicionales.