Cultura

La ciencia revela el valor genético de los perros criollos: diversidad y resistencia

Los perros criollos, mestizos o de raza única no son 'sin raza': su combinación genética les otorga resistencia a enfermedades hereditarias y representa un banco de información sobre el territorio y las migraciones humanas.

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Foto: La voz del país

En el mundo existen diferentes razas de perros. Según la Federación Cinológica Internacional, que agrupa a diferentes organizaciones caninas alrededor del mundo, hoy en día se reconocen 364 razas de perros diferentes. Cada una de estas razas cuenta con características definidas como el tamaño, tipo de pelo, temperamento y aptitud. Mientras que para el American Kennel Club, una de las organizaciones caninas más conocidas de Estados Unidos, se cuenta con 205 razas diferentes. La diferencia numérica entre una agremiación y otra tiene que ver con el proceso de registro y con las condiciones para que una raza pueda ser reconocida oficialmente.

Los perros criollos, mestizos o de raza única no encajan dentro de estos estándares, ya que pueden reunir variantes genéticas de razas reconocidas, lo cual les otorga diferentes características no solamente físicas, sino temperamentales. Esto no hace que los perros criollos no tengan una identidad definida, sino que la identidad reside en su propia combinación genética y en cómo han venido cambiando generación tras generación.

Un tesoro genético oculto

Los perros criollos son el resultado de diferentes mezclas entre individuos que se han llevado a cabo durante generaciones. Dicha mezcla representa un valor biológico que no solo cuenta una historia, sino que también les otorga ciertas características que los hacen únicos.

Contrario a lo que algunas personas pueden pensar, los perros de raza criolla o mestiza no son perros sin raza o con raza incompleta. Por el contrario, son perros que llevan en su genética la combinación de diferentes razas. El resultado de estas variaciones, que se perpetúa generación tras generación, modifica características físicas como el tamaño, la estructura corporal, el color del pelo, comportamiento y adaptabilidad al ambiente. Adicionalmente, también los hace más resistentes a ciertas enfermedades. Estas combinaciones genéticas de diferentes razas los hacen únicos, valiosos e irrepetibles.

Variabilidad genética: la clave de su fortaleza

Contrario a lo que sucede en las razas definidas, los perros criollos no deben cumplir estándares o características físicas definidas o específicas. En cambio, los perros de razas definidas solo se cruzan con individuos de la misma raza para conservar las características y mantener la pureza, lo que les permite tener características predecibles como tamaño, tipo de pelo, forma del cráneo, comportamiento y la actitud.

Estos cruces son casi siempre positivos. Sin embargo, también permiten que, generación tras generación, haya mayor predisposición a trastornos cardíacos, articulares, neurológicos, dermatológicos o respiratorios, los cuales se encuentran en los genes asociados a estas enfermedades. En los perros criollos, el cruce de diferentes razas puede ayudar a disminuir la probabilidad de que coincidan ciertas variantes genéticas que hacen que se manifiesten los signos de enfermedad. No quiere decir esto que los criollos se enfermen menos, sino que pueden tener menor concentración de rasgos hereditarios patológicos y mayor diversidad genética.

Una historia genética que habla del territorio

Las razas de perros que se conocen hoy en día son el resultado de características determinadas y registros genealógicos que se clasificaron durante los siglos XIX y XX. Durante esa época se empezaron a clasificar las razas según sus características físicas y también según su capacidad para realizar determinadas tareas como vigilar, cazar, nadar, pastorear o cuidar de los seres humanos.

Por otro lado, las razas criollas o mestizas representan un banco genético resultado de diferentes cruces que cuenta también con una historia del territorio al que pertenecen o se desarrollaron. Según estudios internacionales, en la genética de los perros criollos se puede encontrar información valiosa de migraciones humanas, procesos de adaptación, ciclos de enfermedades y condiciones especiales del territorio que no siempre se encuentran en las razas modernas o estandarizadas.

No son inmunes: necesitan los mismos cuidados

Se suele decir que por su variabilidad genética o por las condiciones en las que fueron criados, los perros criollos no se enferman o que no se necesita desparasitarlos, vacunarlos o cuidar de su salud. Sin embargo, esto está fuera de la realidad. La combinación de razas hace que los perros criollos sean más resistentes y puedan evadir ciertas enfermedades hereditarias, pero, para conservar su salud, necesitan de los mismos esquemas de salud y cuidados que se tienen con un individuo de una determinada raza.

Un criollo no tiene precio: el valor de la diversidad

Algunas personas suelen asociar la pureza o el pedigrí con el valor económico de un animal. No obstante, en genética la pureza no significa superioridad, sino que describe la selección de los individuos según características puntuales. Los perros criollos recuerdan el valor de la diversidad y de los procesos de adaptación que surgieron en el tiempo. Estas razas cuentan una historia de adaptación, supervivencia y respuesta a cambios en el entorno, que las hace igual o más valiosas que las razas puras porque hablan precisamente del territorio en donde crecieron.

La voz del país

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