El historiador y escritor británico Thomas Moynihan, doctor de la Universidad de Oxford e investigador en Cambridge, analiza en su libro 'Riesgo de extinción' (Interferencias, Adriana Hidalgo editora) el miedo sobre el fin del mundo. En entrevista con La Nación, Moynihan explica cómo la humanidad descubrió su propia posibilidad de extinción y por qué debemos tomarla en serio.
El origen de una idea: de la infancia a la academia
Cuando Thomas Moynihan tenía cuatro años, su padre le contaba historias sobre las extrañas criaturas de la explosión cámbrica, hace más de 500 millones de años. Esa fascinación lo llevó a leer a Stephen Jay Gould y, más tarde, a doctorarse en Oxford con un tema relacionado: cómo surgió en la humanidad la noción de que la extinción era posible también para los humanos.
Creo que la extinción es algo que tenemos que tomarnos seriamente. Como historiador puedo dar cuenta de la cantidad de veces que a una sociedad un evento la tomó totalmente de sorpresa.
La diferencia entre apocalipsis y extinción
Moynihan distingue entre el apocalipsis religioso, donde hay un orden moral y justicia divina, y la extinción humana, que representa la frustración de ese orden. 'En el apocalipsis hay un sentido en el final; en la extinción se da el final del sentido, de las ambiciones y metas humanas', explica.
Los riesgos más graves: guerra nuclear y pandemias
El historiador divide los riesgos existenciales en antropogénicos y naturales. Señala que los primeros son más plausibles. 'La guerra nuclear es el más obvio y citado, que podría llevar a una situación climática similar a la del asteroide que acabó con los dinosaurios', afirma. También menciona las pandemias, especialmente las provocadas por virus modificados en laboratorio.
Lo que a mí me desvela es una pandemia a partir de un virus modificado en laboratorio, sintetizado y amplificado. Me resulta terrorífico.
La inteligencia artificial como amenaza existencial
Moynihan aborda el temor a que la IA entre en un bucle de automejora que deje atrás a los humanos en capacidad cognitiva. 'El escenario no es que las inteligencias artificiales sean hostiles, sino que decidan que recursos vitales para nosotros tienen otro destino mejor y no podamos anticiparlo', advierte.
Colapso civilizatorio: un escenario posible
El historiador no descarta un colapso civilizatorio antes de la extinción total. 'Los imperios han colapsado, y ahora la conectividad global intensifica el riesgo. Los patógenos y las emisiones de CO2 no respetan fronteras', señala. 'Tenemos cada vez más poder tecnológico, pero a la vez parece que tenemos menos poder sobre las tecnologías'.