Noticia Exclusivo suscriptores La frontera invisible en Chapinero Alto: el drama del barrio en Bogotá que lleva más de 15 años siendo testigo de cómo una casa se inunda de basuraLo que comenzó como un modesto centro de reciclaje en el barrio San Martín se convirtió en un vertedero privado e incontrolable.La frontera invisible de Chapinero Alto Foto: Laura Daniela Alarcón. ETLink Laura Daniela Alarcón VargasPERIODISTA17.05.2026 22:30 Actualizado: 17.05.2026 22:30 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Durante más de quince años, una casa del barrio San Martín, ubicada en la parte alta de la localidad de Chapinero (Bogotá), dejó de ser simplemente una vivienda para convertirse en una especie de símbolo del deterioro en el sector.Los vecinos recuerdan que todo comenzó de manera casi imperceptible: unas bolsas arrumadas en la entrada, cartones mojados, botellas vacías que aparecían de un día para otro. Nadie imaginó en ese entonces que aquel lugar terminaría transformándose en un basurero permanente en medio del barrio, una presencia incómoda que con los años se volvió parte de la rutina, del paisaje y también del cansancio de quienes viven alrededor.Según las personas que han residido allí por décadas, le dijeron a EL TIEMPO que el dueño de la casa, conformada por dos lotes, se ha dedicado a ser reciclador. Al principio, muchos entendían su oficio y lo miraban incluso con respeto, porque recoger material reutilizable era su manera de sobrevivir. Sin embargo, con el paso del tiempo, la situación cambió. Lo que antes parecían objetos recuperables comenzó a mezclarse con objetos imposibles de clasificar. Poco a poco, la vivienda dejó de parecer una casa y empezó a verse como un depósito abandonado.Al principio, muchos entendían su oficio y lo miraban incluso con respeto. Foto:Laura Daniela Alarcón. ET Los vecinos cuentan que la transformación fue lenta, pero constante. Cada mañana, al abrir las ventanas o salir a la calle, el panorama era el mismo o, de hecho, aún cada vez peor: montañas de basura acumulándose frente a la fachada, humedad en las paredes, malos olores y la sensación de que el desorden crecía sin control. LEA TAMBIÉN Desde hoy domingo, 17 de mayo, habrá reversible por la Séptima: pico y placa regional en BogotáLaura Alarcón Vargas