Economía

La guerra en el Golfo desata una crisis global de combustible y amenaza con racionamientos

El conflicto en el Golfo genera una crisis energética mundial con aumento de precios, restricciones de combustible en Asia y riesgo de racionamientos en Europa, según alerta la Agencia Internacional de la Energía y el FMI.

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Foto: La voz del país

El sector energético mundial enfrenta una situación crítica tras siete semanas de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han provocado uno de los shocks más severos en la economía global. El estrecho de Ormuz, clave para el transporte del 20% del crudo y gas mundial, ha sufrido bloqueos intermitentes que mantienen la incertidumbre en niveles máximos.

La reapertura temporal de Ormuz brindó un alivio efímero, pero la amenaza persiste. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte sobre posibles interrupciones significativas en el suministro energético en los próximos meses, mientras la Unión Europea prepara medidas para reducir el consumo, incluyendo teletrabajo y cierre de edificios públicos.

“Hay que prepararse para interrupciones significativas del suministro energético en los próximos meses”, alerta la AIE.

El Fondo Monetario Internacional señala que la guerra en Oriente Próximo ha desatado una de las mayores crisis de escasez en el mercado energético global, elevando los precios del petróleo, gas y fertilizantes, afectando a sectores como el turismo y la industria, y aumentando la incertidumbre económica mundial con riesgo de estanflación o recesión.

El bloqueo de Ormuz ha eliminado cerca de 10 millones de barriles diarios, casi el 10% de la demanda mundial, además de afectar la producción de gas con Qatar fuera de operación y daños en infraestructuras clave. Esto ha activado la destrucción de demanda, con reducción del consumo energético en varias regiones.

  • Filipinas declaró emergencia energética y redujo la semana laboral a cuatro días.
  • Pakistán implementó semanas laborales reducidas para empleados públicos.
  • Bangladés limita la compra de combustibles y cerró universidades.
  • Myanmar estableció días de conducción alternos.
  • India enfrenta mercado negro por escasez de combustibles.
  • Vietnam Airlines canceló vuelos por falta de queroseno.
  • Australia reporta surtidores vacíos.

En Europa, aunque la situación es más estable gracias a reservas y capacidad de refinación, ya se anuncian cancelaciones de vuelos y reuniones para enfrentar posibles restricciones en combustible para aviación y diésel. Expertos estiman que, incluso con un desbloqueo, la normalización tardará años.

“Aunque todo se resolviera, tardaremos unos dos años en volver donde estábamos antes de la guerra”, afirma un análisis de la AIE.

El analista Jorge León explica que la desconfianza y el bloqueo del estrecho mantienen al sector energético en constante tensión, con riesgos crecientes de escasez y racionamiento que ya afectan a economías vulnerables y podrían extenderse a Europa si la crisis se prolonga.

Las consecuencias económicas incluyen estrés en mercados financieros, aumento de tipos de interés, y aumento de precios que impactan desde la agricultura hasta la industria petroquímica, con millones de personas en riesgo de inseguridad alimentaria en países de bajos ingresos.

La guerra en el Golfo ha convertido la energía en un arma geoeconómica, generando un escenario incierto y desafiante para la economía global, que enfrenta un camino arduo hacia la estabilidad.

La voz del país

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