Judicial

La guerra entre los 'Uriana' detrás del secuestro de 17 indígenas y la muerte de una bebé de nueve meses en La Guajira

Una violenta guerra entre clanes wayú de la familia Uriana desató el secuestro de 17 indígenas, la muerte de una bebé por inanición y el ataque a bala de una menor en La Guajira. El rescate se realizó tras un operativo militar.

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Foto: La voz del país

Como en la película colombiana Pájaros de verano, una violenta guerra entre clanes wayú, ambos de la familia Uriana, uno de los linajes matriarcales más poderosos de la península de La Guajira, desató el secuestro de 17 indígenas, entre ellos siete niños, la muerte de una bebé por inanición y el ataque a bala de otra menor de edad de nueve años.

Un rescate en medio de la disputa

El pasado domingo 28 de junio, hombres del Gaula Militar Guajira y el Batallón de Infantería No. 6, en coordinación con funcionarios de la Fiscalía, ubicaron a 17 indígenas que se atrincheraron y permanecían secuestrados en una ranchería del corregimiento de Machobayo, en zona rural de Riohacha. Llegaron allí huyendo de las amenazas de otros miembros del clan Uriana que, según la denuncia de un líder indígena, comenzaron tras el asesinato de uno de los mayores de la comunidad, el Día del Padre.

Sin el aviso a las autoridades, las 17 personas pudieron terminar muriendo de hambre y deshidratación. Esta fue la causa de muerte de la bebé de nueve meses y ese era el propósito de sus captores.

Los detalles de la guerra entre clanes

EL TIEMPO conoció, por fuentes de la zona y de la investigación judicial, detalles de la disputa que arrastra enemistades casadas desde hace más de 10 años y que ya ha cobrado la vida de al menos cuatro integrantes de la familia. Según testimonios locales, además del secuestro de los 17 indígenas, esta guerra tiene capítulos como el de un padre que forzó a su hijo a tomar partido y, ante su negativa, él mismo lo mató.

Los 17 indígenas permanecieron confinados y atrincherados desde el 14 de junio. Tenían muy pocas provisiones y, aunque contaban con un jagüey, el bando contrario contaminó el agua con vísceras de animales para que se intoxicaran.

De acuerdo con un líder local, como al menos 60 indígenas del clan prestaron servicio militar, instalaron trincheras y puestos de centinela para vigilar la vivienda donde estaban las víctimas e impedir que salieran.

El operativo militar y el rescate

Cuando el Gaula Militar recibió la denuncia, arrancaron las coordinaciones con la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Las autoridades convocaron a un consejo de seguridad y el plan inicial era habilitar un corredor humanitario que permitiera llevar alimentos y el ingreso de líderes indígenas para mediar, a través del diálogo, la liberación de estas personas.

"No fue posible habilitar el corredor humanitario y se tomó la decisión de realizar un operativo para proteger los derechos de los niños. Primero hicimos un reconocimiento con un dron. Los vehículos no pudieron ingresar porque había árboles atravesados y las trochas estaban en muy mal estado. Entramos con un guía y, mediante un movimiento de infiltración terrestre, ingresó el Gaula Militar", le dijo a este diario una fuente que estuvo presente en la operación.

Hubo cruce de disparos. Sin embargo, cuando la Fuerza Pública se abrió paso, los captores huyeron. No se logró capturar a ninguno.

Las víctimas y las consecuencias

Uniformados y funcionarios de la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo brindaron los primeros auxilios a una bebé de cuatro meses con claros signos de deshidratación y a la niña de 9 años que recibió impactos de bala en las piernas. Después, trasladaron a las mujeres y a los niños a una clínica de Riohacha, mientras que los cuatro hombres integrantes de la familia, al parecer, salieron del departamento porque están sentenciados a muerte.

"Cuando hay guerras entre clanes indígenas, por tradición suelen respetarse las mujeres y los niños. En este caso, esa regla no se cumplió", le dijo a este diario otra fuente local.

Actualmente existe una noticia criminal por secuestro y ahora le corresponde a la Fiscalía allanar el rancho donde permanecían retenidas estas personas para realizar la respectiva exhumación, pues, según líderes indígenas, el cuerpo de la bebé fue enterrado allí.

La voz del país

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