Una niña china de seis años, identificada bajo el seudónimo de Mei, falleció en marzo de 2025 una semana después de someterse a una terapia génica experimental. El tratamiento consistió en una infusión espinal de millones de virus diseñados para penetrar en el cerebro y corregir una rara afección genética que le causaba un leve deterioro cognitivo, según una investigación conjunta de Science y Retraction Watch.
Los padres de Mei pagaron más de 800.000 dólares para financiar el experimento, pero no fueron informados de manera adecuada sobre los riesgos asociados al procedimiento. La investigación señala que las especies de virus utilizadas están vinculadas a agentes capaces de provocar enfermedades graves, lo que pone en duda la ética del ensayo.
Un tratamiento sin precedentes y sin advertencias
El caso ha generado una fuerte controversia en la comunidad científica internacional, que cuestiona la falta de transparencia y los protocolos de seguridad en terapias experimentales. La muerte de Mei no solo representa una tragedia familiar, sino que también reabre el debate sobre los límites de la medicina genética y la protección de los pacientes en ensayos no regulados.