Un avance que reescribe la historia de los manuscritos antiguos
La inteligencia artificial, combinada con técnicas avanzadas de física nuclear, permitió a un equipo internacional de científicos leer por primera vez un pergamino de Herculano sin necesidad de desenrollarlo físicamente. Este avance podría transformar el estudio de manuscritos antiguos.
El documento recuperado corresponde a un tratado de ética de la escuela estoica, escrito en el siglo II a.C., y fue hallado entre los rollos carbonizados de Herculano, la ciudad romana que, al igual que Pompeya, quedó sepultada tras la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d.C.
Cómo se logró leer el pergamino sin abrirlo
El proceso comenzó en el Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón, en Grenoble (Francia), donde los investigadores escanearon los rollos con un potente haz de rayos X capaz de registrar capas de papiro más delgadas que un cabello humano.
Posteriormente, un software reconstruyó digitalmente el interior del manuscrito y desplegó sus capas hasta formar una imagen continua de aproximadamente un metro y medio de longitud.
Finalmente, un modelo de inteligencia artificial entrenado para identificar las sutiles marcas de la tinta de carbón —invisible para los rayos X convencionales— permitió revelar las letras griegas y hacer posible la lectura completa del texto.
Un hallazgo que cambia la perspectiva histórica
Los pergaminos proceden de la Villa de los Papiros, una lujosa residencia ubicada frente al golfo de Nápoles y vinculada a la familia de los Pisones, cercana a Julio César.
Hasta ahora, la mayoría de los textos recuperados pertenecían al filósofo epicúreo Filodemo de Gádara. Sin embargo, el manuscrito recientemente descifrado corresponde a la tradición estoica, una corriente filosófica centrada en la razón y el deber moral.
Compraban y estudiaban las doctrinas de sus adversarios para poder combatirlas y refutarlas
El avance fue posible gracias al Desafío Vesubio, una iniciativa lanzada en 2023 por el inversor tecnológico Nat Friedman. El proyecto puso a disposición de investigadores de todo el mundo los escaneos tridimensionales de los pergaminos y ofreció incentivos económicos para desarrollar algoritmos capaces de leerlos.
Los responsables del proyecto anunciaron que durante la segunda mitad de 2026 y en 2027 se entregarán nuevos premios a quienes logren automatizar el proceso para desenrollar y traducir virtualmente otros manuscritos completos de la colección.