Una cena que cambiará todo
Olivia Wilde estrena su tercera película como directora, 'La invitación' (The Invite), una comedia romántica que también protagoniza junto a Seth Rogen, Edward Norton y Penélope Cruz. La cinta, que debutó en el Festival de Cine de Sundance, llegará a los cines colombianos el 23 de julio. La trama sigue a dos parejas en diferentes etapas de su relación durante una cena que toma giros inesperados, confrontando sus frustraciones y deseos.
Catarsis colectiva en el set
Para Wilde, dirigir y actuar en esta historia implicó sumergirse en discusiones profundas sobre las relaciones y el esfuerzo necesario para mantenerlas. 'Hubo una especie de catarsis colectiva increíble', comentó la actriz durante el lanzamiento en Los Ángeles. 'Creo que todos salimos sintiendo que habíamos ganado un poquito de conocimiento, un poco de perspectiva de los demás porque todos fuimos muy vulnerables'.
Fue un análisis genial y honesto de cómo las relaciones evolucionan a medida que las personas en ellas evolucionan.
Seth Rogen, quien interpreta a Joe, uno de los anfitriones, destacó que las relaciones son un gran tema para el cine porque son 'de alto riesgo, muy personales, con lo que es fácil identificarse'. El actor de 44 años elogió el guion escrito por Rashida Jones y Will McCormack, inspirado en la obra del realizador español Cesc Gay.
El poder de un guion inteligente
Rashida Jones subrayó que la conexión del público con los personajes, a pesar de ser 'muy disfuncionales', es clave para el éxito de la cinta. 'Tratamos de incorporar capas en esas relaciones que no se sintieran solo dramáticas, sino también muy cercanas a cualquiera que haya estado en una relación de largo plazo', explicó. Penélope Cruz, quien interpreta a Piña, confesó que no pudo parar de reír al leer el guion por primera vez: 'Siempre estoy buscando comedias inteligentes, comedias que te remuevan'.
Lecciones sobre el amor y la responsabilidad personal
Más allá de las risas, Olivia Wilde buscó insertar lecciones en 'La invitación'. Una de ellas es que las relaciones, al igual que las personas, cambian. 'No esperar que alguien nunca cambie de cómo era cuando lo conociste', advirtió. Pero la película también lanza un mensaje contundente: 'A veces es mejor no quedarse en la relación, y uno tiene que hacerse responsable de su propia felicidad y nunca quedarse por resentimiento, inercia o resignación. Se trata de tomar una decisión'.