Salud

La nueva financiación no garantiza mejoras en la salud mundial

El cambio hacia un modelo de capital catalítico en salud mundial, que prioriza inversiones privadas con garantías públicas, puede socializar pérdidas y privatizar ganancias, sin asegurar financiación sostenible ni fortalecer sistemas de salud.

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Foto: La voz del país

El cambio del modelo tradicional de donaciones en salud global

Durante décadas, la cooperación en salud global se basó en donaciones directas de países ricos a países pobres, enfocadas en salvar vidas y brindar servicios esenciales. Aunque imperfecto, este sistema priorizaba el impacto sanitario sobre indicadores financieros. Sin embargo, el estancamiento de la ayuda oficial al desarrollo y sus limitaciones han motivado la búsqueda de nuevos enfoques.

Las limitaciones ocultas del capital catalítico y las garantías públicas

El modelo emergente promueve la provisión pública de garantías para atraer inversiones privadas, con la esperanza de escalar proyectos socialmente valiosos sin aumentar el gasto público. Pero esta estrategia desplaza riesgos hacia los donantes y gobiernos, mientras que las ganancias y el control permanecen en manos privadas. La volatilidad de la demanda y los riesgos cambiarios en países de bajos ingresos aumentan la probabilidad de pérdidas para los garantes públicos.

Un ejemplo claro es la producción local de vacunas en África, donde la demanda fluctuante y la dependencia de compradores externos generan riesgos financieros que quedan en manos de actores públicos, comprometiendo la estabilidad de servicios esenciales.

Desafíos políticos y estructurales que no resuelve la nueva arquitectura financiera

Más allá del financiamiento, los principales obstáculos para sistemas sanitarios robustos son políticos: baja base tributaria, elevada deuda externa y escasa confianza en instituciones públicas. Los gobiernos priorizan inversiones con réditos políticos inmediatos frente al gasto en salud, que ofrece beneficios más difusos.

Además, el capital privado evita financiar gastos recurrentes esenciales para el funcionamiento continuo de los sistemas de salud, como salarios o mantenimiento, prefiriendo activos con retorno financiero claro.

¿Podrá la financiación innovadora fortalecer la salud global?

El uso de garantías y apalancamiento financiero puede ser útil si se aplica con transparencia y moderación, y se dirige a bienes públicos clave como preparación para pandemias o vigilancia sanitaria regional. Sin embargo, debe evaluarse por su impacto real en sistemas de salud, no solo por el capital privado movilizado.

Mientras tanto, es indispensable que los donantes cumplan sus compromisos y aumenten la ayuda oficial al desarrollo, al tiempo que se fortalecen los sistemas tributarios y la gobernanza local para movilizar recursos sostenibles.

“El problema para la salud mundial no es la falta de instrumentos financieros bien diseñados, sino la falta de financiación predecible para pagar enfermeros, mantener clínicas y garantizar medicamentos a tiempo.”

Walter O. Ochieng y Tom Achoki, expertos en salud global, alertan sobre los riesgos de una arquitectura financiera que no atiende las raíces políticas y estructurales de los sistemas sanitarios, poniendo en riesgo la sostenibilidad y equidad en salud.

La voz del país

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