Un retroceso alarmante en la supervivencia infantil
En 2024, aproximadamente 4,9 millones de niños menores de cinco años fallecieron en el mundo, según el Grupo Interinstitucional de la ONU para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez (UN IGME). La mayoría de estas muertes son prevenibles y se concentran en África subsahariana y Asia meridional, que juntas representan el 80% del total. De continuar las tendencias actuales, se proyecta que 27,3 millones de niños morirán para 2030, casi la mitad durante el primer mes de vida.
El progreso logrado entre 2000 y 2015, impulsado por fuertes inversiones en salud maternoinfantil, se ha estancado desde entonces. Los conflictos, la crisis climática, la inestabilidad económica y la reducción de la ayuda oficial al desarrollo han frenado el ritmo de reducción de la mortalidad infantil en más de un 60%.
Factores que amenazan la vida de los niños
Los conflictos armados, desastres relacionados con el cambio climático y la debilidad de los sistemas de salud dificultan el acceso a tratamientos esenciales como antibióticos para la neumonía, antipalúdicos y antirretrovirales. Los recortes presupuestarios globales limitan la formación de personal sanitario comunitario y la adquisición de suministros médicos, aumentando el riesgo de muertes evitables.
“Ningún niño debería morir por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero estamos viendo señales preocupantes de que el progreso en la supervivencia infantil se está ralentizando, en un momento en que observamos nuevos recortes presupuestarios a nivel global.”
La desnutrición aguda grave fue responsable directa de más de 100.000 muertes infantiles en 2024, aunque la cifra real es mayor debido a su efecto debilitante en el sistema inmunitario. Países como Pakistán, Somalia y Sudán están entre los más afectados.
África subsahariana: el epicentro de la crisis
El continente africano concentra el 58% de las muertes infantiles. Nigeria, Níger y Somalia presentan tasas de mortalidad superiores a 100 por cada 1.000 nacimientos. El 47% de estas muertes ocurren en el primer mes de vida debido a complicaciones en el parto y falta de atención especializada. Posteriormente, enfermedades como la malaria, neumonía y diarrea, junto con la desnutrición, son las causas predominantes.
La fragilidad institucional y los conflictos en 19 países de África subsahariana concentran el 73% de las muertes infantiles regionales. Además, desigualdades económicas, educativas y en acceso a agua potable y saneamiento aumentan la vulnerabilidad de los niños.
A pesar de estos desafíos, algunos países han logrado avances significativos. Sierra Leona redujo la mortalidad infantil en un 65% desde 1990, y Burkina Faso disminuyó esta tasa en un 26% desde 2015, pese a enfrentar crisis humanitarias y climáticas.
Urgencia de medidas integrales y financiamiento sostenible
Expertos de UNICEF y la ONU insisten en la necesidad de revertir los recortes en la ayuda internacional y fortalecer los sistemas de salud para evitar que las muertes infantiles aumenten en los próximos años. Estudios proyectan entre 1,2 y 4,5 millones de muertes adicionales para 2030 si no se actúa con rapidez.
El informe también destaca que, en 2024, cerca de 2,1 millones de jóvenes entre 5 y 24 años fallecieron, con causas que varían desde enfermedades infecciosas en la niñez hasta autolesiones y accidentes de tráfico en la adolescencia.