Un discurso inaugural lleno de promesas
El 7 de agosto de 2022, Gustavo Petro asumió la presidencia en medio de un ambiente festivo en la plaza de Bolívar. Su discurso de 48 minutos, con frases como 'Hoy empieza la Colombia de lo posible' y un decálogo de compromisos, buscó calmar los temores de diversos sectores. La conformación de un gabinete diverso y moderado inicialmente ayudó a generar confianza.
El giro hacia la radicalización
Sin embargo, a partir de 2023, el gobierno tomó un rumbo distinto. La salida de figuras clave como José Antonio Ocampo, Cecilia López y Alejandro Gaviria marcó el fin del debate constructivo. El presidente optó por un estilo de gestión basado en mensajes en redes sociales, ausencias injustificadas y una alta rotación de ministros (más de 60 en cuatro años), lo que generó desorden y luchas internas de poder.
Mi hipótesis es que a los ocho meses Petro se desesperó. Vivió la angustia de que el cambio no podía ser rápido. No aceptó que sus propuestas estructurales tomaban tiempo. En lugar de impulsar cambios profundos, terminó acusando a ministros, Congreso o Cortes de ser enemigos del 'pueblo'.
El fracaso de la 'paz total' y el deterioro de la seguridad
Uno de los pilares del gobierno, la 'paz total', resultó en un retroceso significativo. Según María Victoria Llorente, de la Fundación Ideas para la Paz, los grupos armados ilegales pasaron de menos de 13.000 integrantes a casi 30.000, y las zonas de disputa se duplicaron. Las estadísticas oficiales muestran un aumento en secuestros, masacres y víctimas en la Fuerza Pública, convirtiendo la seguridad en la principal preocupación ciudadana.
Luces y sombras en lo económico y social
En lo económico, el gobierno deja una paradoja: un problema fiscal crítico, sectores como energía y construcción en crisis, pero un consumo privado y empleo en auge. La pobreza monetaria bajó al 28%, pero Colombia sigue por encima del promedio latinoamericano. En salud, aunque se reportan mejoras en mortalidad materna e infantil, el sistema de aseguramiento enfrenta su peor crisis, con quejas y falta de medicamentos.
Un legado de división y promesas incumplidas
El presidente saliente afirma haber hecho 'uno de los mejores gobiernos de la historia', pero los datos y análisis contrastan con esa visión. De las tres grandes reformas sociales, solo la laboral fue aprobada. La polarización se profundizó, y el triunfo de Abelardo De La Espriella en las elecciones de 2026 es visto como una reacción a la gestión de Petro. La oportunidad de un cambio transformador quedó, en gran medida, desperdiciada.