Un estudio que sigue a cientos de personas desde los años 70
Investigaciones sobre desarrollo humano, entre ellas el reconocido 'Estudio Multidisciplinario de Salud y Desarrollo de Dunedin', sostienen que dos experiencias emocionales durante la infancia pueden dejar una huella duradera en la vida adulta: sentirse acompañado sin necesidad de destacarse y aprender que los vínculos pueden repararse después de los conflictos.
Aunque muchas personas asocian los recuerdos más importantes de la infancia con cumpleaños, vacaciones o celebraciones familiares, distintos estudios psicológicos indican que las experiencias más influyentes suelen ser situaciones cotidianas vinculadas al acompañamiento emocional.
El origen del estudio: más de cuatro décadas de seguimiento
Estas conclusiones están relacionadas con investigaciones de largo plazo como el 'Estudio Multidisciplinario de Salud y Desarrollo de Dunedin', considerado una de las referencias internacionales más importantes sobre desarrollo humano y bienestar emocional. La investigación comenzó en Nueva Zelanda hace más de 40 años y analizó la salud física, emocional y conductual de personas nacidas entre el 1 de abril de 1972 y el 30 de marzo de 1973 en el área metropolitana de Dunedin, ubicada en la Isla Sur del país.
El primer seguimiento se realizó cuando los participantes tenían tres años y, desde entonces, fueron evaluados periódicamente a lo largo de su vida. El estudio fue impulsado inicialmente por Phil Silva, exmaestro y psicólogo educativo, junto a especialistas en pediatría, obstetricia y psicología.
El objetivo original era analizar cómo influían las circunstancias del nacimiento y los primeros años de vida en el desarrollo posterior de los niños. Con el tiempo, el trabajo se convirtió en una referencia mundial para comprender la salud mental y el comportamiento humano.
Estas experiencias no suelen estar relacionadas con premios, elogios o grandes demostraciones de afecto, sino con momentos cotidianos.