En la reciente cumbre informal de la Unión Europea celebrada en Chipre, la frustración fue palpable entre líderes como Pedro Sánchez, ante la imposibilidad de alcanzar una mayoría cualificada para suspender el Acuerdo de Asociación con Israel, solicitado por España, Irlanda y Eslovenia debido a violaciones del derecho internacional.
El aumento en la retórica crítica hacia Israel se ha evidenciado con declaraciones de varios líderes europeos, como la suspensión del acuerdo de defensa por parte de Italia tras ataques israelíes en el sur del Líbano, o las preocupaciones expresadas por Alemania y Francia sobre la situación en los territorios palestinos y la ocupación de Cisjordania.
Sin embargo, estas expresiones no se han traducido en medidas concretas. La suspensión de aspectos comerciales del Acuerdo de Asociación, que regula intercambios por más de 43.000 millones de euros entre la UE e Israel, requiere una mayoría compleja de Estados miembros que no se ha logrado, debido a la división interna.
- El peso histórico del Holocausto genera reticencias, especialmente en Alemania y Austria.
- El deseo de no deteriorar relaciones con Estados Unidos, aliado firme de Israel, influye en la postura de países como Italia y Alemania.
- La dinámica interna del Consejo de la UE, donde algunos países esperan señales de los grandes para definir su posición.
- La presencia de minorías de bloqueo que impiden alcanzar la mayoría cualificada necesaria.
“Hay que comprender los problemas ideológicos y morales que tienen algunos países tras el Holocausto, pero también existe el factor reciente de no querer tensar aún más las relaciones con Estados Unidos”, explica Sven Kühn von Burgsdorff, exrepresentante de la UE en territorios palestinos.
Frente a esta parálisis política, expertos como Domènec Ruiz Devesa instan a los países más críticos a acudir al Tribunal de Justicia de la UE para exigir el cumplimiento del artículo dos del Acuerdo de Asociación, que condiciona las relaciones a respetar los derechos humanos y principios democráticos.
No obstante, la capacidad de decisión soberana de los Estados miembros en el Consejo de la UE mantiene el freno a cualquier acción directa, dejando a la UE en una posición de fuerte condena verbal pero sin medidas concretas contra Israel.
El impacto en la comunidad internacional y en las relaciones comerciales con Israel continúa siendo un tema delicado, marcado por el equilibrio entre la defensa de los derechos humanos y los intereses geopolíticos y económicos de la Unión Europea.