Política

Honorio Henríquez gana la presidencia del Senado: el pulso que marcó el inicio del gobierno de De la Espriella

La elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado, con el respaldo del petrismo y el uribismo, revela tensiones en la derecha y la independencia del Congreso frente al nuevo gobierno de Abelardo De la Espriella.

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Foto: La voz del país

Una alianza coyuntural que reconfigura el mapa político

La sorpresiva alianza entre petrismo y uribismo, la puja por la derecha y la independencia del Congreso marcaron la votación que llevó a Honorio Henríquez a la presidencia del Senado. Con el inédito apoyo circunstancial del petrismo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez ganó el pulso por el cargo más importante del Congreso, inaugurando al gobierno entrante de Abelardo De la Espriella con una derrota en el Legislativo, incluso antes de haberse posesionado.

Aunque el resultado no implica una ruptura entre los sectores de derecha —desde el Centro Democrático insistieron en su decisión de ser partido de gobierno—, sí anticipa que la construcción de mayorías y la gobernabilidad del nuevo Ejecutivo estarán lejos de ser un camino despejado. Mientras el abelardismo busca que el Consejo Nacional Electoral (CNE) otorgue vía libre para que el movimiento Defensores por la Patria se convierta en partido político, el uribismo demostró en la noche del 20 de julio que sigue siendo una de las principales fuerzas en el Capitolio.

Los números de la victoria

Henríquez se impuso con 56 votos frente a los 45 del guajiro Alfredo Deluque, el candidato que contaba con el respaldo del presidente electo, pero que no contaba con el afecto de Uribe. El resultado marcó un hecho inédito: por primera vez en muchos años, un gobierno entrante no logró llevar a la presidencia del Senado al aspirante de su preferencia para el primer año de mandato.

Con el respaldo de los 26 senadores del Pacto Histórico, se consolidó la elección de Henríquez, quien ya contaba con los 17 votos de su bancada, para un total de 43 apoyos. La victoria se completó con votos que pescaron en los partidos de 'la U', Liberal, Alianza Verde y, posiblemente, entre algunos conservadores cercanos al petrismo.

Aunque la alianza de la derecha no se ha roto, el gobierno se inaugura con una derrota. Si Abelardo pensó que podía apropiarse en solitario de una jefatura única, se equivocó. Se ha instalado en Casa de Nariño un sutil cogobierno.

Lecturas de analistas: ¿un pulso innecesario?

Para el analista político Pedro Medellín, el gobierno entrante de Abelardo De la Espriella abrió un pulso innecesario y desgastante. "Hay que asumir las peleas que son necesarias, no las que se inventan. El presidente electo tenía la mayoría en el Congreso garantizada, había una estabilidad institucional. No midieron que ni al petrismo ni al uribismo les gustaba la idea", afirmó.

Tras la elección, tanto el Centro Democrático como el gobierno entrante buscaron bajarle el tono a la disputa. "Estamos listos para trabajar de manera armónica, respetuosa y constructiva con las nuevas mesas directivas", escribió el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara.

El rol del petrismo: apoyo táctico sin convergencia programática

El apoyo del Pacto Histórico fue clave para el triunfo de Henríquez. Los protagonistas de la jornada y varios analistas coinciden en que se trató de una alianza estrictamente coyuntural. "Para el Pacto, esta sociedad coyuntural con su competidor histórico le permite descapitalizar a De la Espriella y posicionarse como socio indispensable. No hay convergencia programática. Hay fusión táctica", opinó el politólogo Guido Hurtado.

Para el politólogo Alejandro Chala, el Pacto demostró que usará las mismas herramientas de veto que los partidos independientes usaron contra ellos cuando fueron gobierno. "Es seguro que buscarán presionar con las bancadas mayoritarias que poseen y articulando al verde y a un sector de los liberales para evitar que el gobierno tenga facilidades para mover su agenda legislativa", dijo.

Independencia del Congreso y equilibrio de poderes

Una última lectura de la jornada del 20 de julio apunta a que el Senado volvió a exhibir independencia frente a la Casa de Nariño. "En lo político significa que la batalla por la jefatura de la derecha en Colombia será dura entre el Centro Democrático y Defensores de la Patria. En lo institucional, es un mensaje claro de que se consolida un equilibrio de poderes y la autonomía e independencia entre ellos, lo cual es una buena noticia para la democracia", señaló el exministro del Interior Juan Fernando Cristo.

Ahora, se vendrá la puja por el visto bueno para la posesión de De La Espriella en una guarnición militar y la elección del próximo Contralor General.

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