El fenómeno de la vivienda de renta corta, impulsado por plataformas como Airbnb, ha transformado el mercado inmobiliario en Bogotá. Según datos recientes, mientras en 2019 se contabilizaban 1.676 inmuebles dedicados a este modelo en Bogotá y Cundinamarca, para 2026 la cifra se disparó a 16.086. Esto representa un crecimiento de 10 veces en tan solo ocho años, con un promedio de 2.000 nuevas propiedades que se incorporan cada año.
Las localidades que concentran la oferta
Las zonas más céntricas de la ciudad son las que concentran la mayoría de los proyectos de renta corta. Localidades como Chapinero, Usaquén y Teusaquillo lideran la oferta, atrayendo tanto a turistas como a inversionistas. Sin embargo, este auge también ha generado tensiones con los residentes permanentes, que denuncian problemas de convivencia, ruido y seguridad.
El caso que enciende las alarmas
El caso de Natalia Villalba, una residente de Chapinero, ha puesto sobre la mesa los riesgos de este modelo. Villalba denunció que, tras la llegada constante de huéspedes a un apartamento cercano, su edificio experimentó robos y situaciones de inseguridad. "Ya no sabemos quién entra y quién sale. Es como tener un hotel sin recepción ni control", afirmó.
"Ya no sabemos quién entra y quién sale. Es como tener un hotel sin recepción ni control"
El debate sobre la regulación
El crecimiento exponencial de la renta corta ha reabierto el debate sobre la necesidad de una regulación más estricta. Mientras algunos sectores defienden el modelo como una oportunidad económica para los propietarios y una opción flexible para los viajeros, otros advierten que sin controles adecuados se pueden generar focos de inseguridad y afectar la calidad de vida de los vecinos.
- En 2019 había 1.676 inmuebles de renta corta en Bogotá y Cundinamarca.
- Para 2026 la cifra aumentó a 16.086, un crecimiento de 10 veces.
- Cada año se incorporan en promedio 2.000 nuevas propiedades.
- Las localidades céntricas como Chapinero, Usaquén y Teusaquillo concentran la mayor oferta.