El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel ha alcanzado su máxima capacidad hídrica este jueves, con el agua desbordando la presa de Puente Navarro, un fenómeno que no se registraba desde 2016. Este humedal, ubicado en Castilla-La Mancha, se extiende sobre 1.750 hectáreas inundables que sirven de refugio para miles de aves migratorias en su descanso, alimentación y reproducción.
A pesar de esta imagen positiva, el equilibrio del parque sigue roto debido a que el aporte hídrico proviene exclusivamente de aguas superficiales del río Cigüela y otros arroyos, mientras que el acuífero subterráneo, fundamental para mantener el ecosistema durante todo el año, continúa desconectado por la sobreexplotación agrícola que afecta a una reserva de agua subterránea de aproximadamente 5.000 kilómetros cuadrados.
“La situación en superficie es muy buena, pero el acuífero no se ha llenado nada y sigue con un déficit de 2.150 hectómetros cúbicos”, destaca Miguel Mejías, jefe de Área de Hidrogeología Aplicada del Instituto Geológico Minero de España (IGME-CSIC), quien monitorea este acuífero desde hace más de 25 años.
El funcionamiento natural del humedal implicaría que las Tablas se llenaran por el desbordamiento de los ríos Guadiana y Cigüela, generando una extensa llanura inundada. Sin embargo, para que esto vuelva a ocurrir, el nivel del acuífero debería subir aproximadamente 14 metros, una meta aún distante.
Samuel Moraleda, presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, señala que el agua de las recientes lluvias comenzó a fluir lentamente desde el 10 de febrero, alcanzando caudales máximos de 3.200 litros por segundo y actualmente descendiendo a 2.226 litros por segundo. Esto augura un verano con amplias áreas anegadas y una temporada favorable para la avifauna.
No obstante, Moraleda recuerda que el equilibrio natural permanece comprometido: “No hay conexión río-acuífero. Nos gustaría que hubiera conexión con el Guadiana a través de Los Ojos, pero no es así.”
- El humedal cuenta con 1.750 hectáreas inundables que albergan una gran biodiversidad.
- La sobreexplotación agrícola ha desconectado el acuífero subterráneo, esencial para el equilibrio hídrico.
- Se registró un déficit de 2.150 hectómetros cúbicos en el acuífero.
- El último llenado completo ocurrió en 2016, tras un período húmedo excepcional.
- Las lluvias recientes han mejorado las condiciones superficiales pero no han recargado significativamente el acuífero.
- Organizaciones ecologistas rechazan trasvases de agua como solución, proponiendo medidas de conservación más integrales.
La temporada pasada fue histórica para las aves nidificantes, con un censo récord de especies emblemáticas como el pato colorado, el porrón europeo y especies en peligro crítico. El actual llenado del humedal promete una mejora en la recuperación de este ecosistema único, demostrando la capacidad de los humedales para regenerarse cuando se les ofrece la oportunidad.
“Es una gran noticia ver las tablas con tanta agua”, concluye Samuel Moraleda, destacando que a pesar de los avances superficiales, la recuperación total dependerá de una gestión sostenible y la protección del acuífero subterráneo.