Lavarse las manos y los pies con sal y bicarbonato se ha convertido en un remedio casero muy popular para aliviar el cansancio, suavizar la piel y prevenir infecciones. De acuerdo con podólogos, este baño contribuye a eliminar hongos y bacterias que se acumulan en el calzado; el bicarbonato neutraliza olores desagradables y la sal tiene un rol antiséptico y ayuda a suavizar la piel.
Beneficios del lavado con bicarbonato y sal
- Reduce la sensación de cansancio: si se mezcla el bicarbonato y la sal gruesa con agua tibia después de caminar o tener una larga jornada laboral, contribuye a desinflamar y aliviar la presión en los pies.
- Exfoliación y desinfección: los ambientes húmedos y cerrados, como los zapatos, suelen acumular bacterias; por eso, lavarse en la noche los pies es perfecto para eliminar la infección y, además, facilita la remoción de células muertas, dejando los pies más suaves.
- Elimina malos olores: el bicarbonato regula el pH de la piel, lo que ayuda a neutralizar malos olores.
¿Cómo lavar correctamente los pies?
- Cubra con agua tibia hasta por encima de los tobillos.
- Agregue 2 o 3 cucharadas de sal.
- Una porción grande de bicarbonato de sodio.
- Mezcle hasta que los ingredientes queden completamente disueltos.
- Sumerja los pies durante 15 minutos.
- Saque los pies y limpie correctamente.
- Aplique crema hidratante.
Lavarse las manos con sal: el secreto del Feng Shui
Según el Feng Shui, lavarse las manos con sal, agua y bicarbonato es un truco sencillo para limpiar las energías después de un día largo y eliminar las cargas energéticas acumuladas durante el día. Esta creencia milenaria hace énfasis en que las manos son las que interactúan con las personas y los objetos, por lo que las energías se intercambian. Para eliminar toda la negatividad y hacer un ‘reset’ energético, se deben lavar diariamente con sal gruesa y abundante agua.