Noticia ‘Littio’: de la rebeldía a la creación de empresa; la historia de Christian KnudsenEste emprendedor colombo - alemán está detrás de una nueva fintech.Christian Knudsen se crió entre Alemania y Colombia Foto: Archivo personalLink José Manuel AcevedoDIRECTOR DE NOTICIAS RCN26.06.2026 21:01 Actualizado: 26.06.2026 21:05 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Christian Knudsen creció entre Alemania y Colombia. De niño era el alumno inquieto que desesperaba a los profesores y de adolescente descubrió que vender podía ser mucho más que un pasatiempo. Empezó comercializando dulces en el colegio, luego construyó un negocio de comercio electrónico y más tarde encontró un problema que, según él, afectaba a millones de latinoamericanos: la dificultad para acceder a productos financieros globales y proteger sus ahorros de la volatilidad de las monedas locales.Esa inquietud terminó convirtiéndose en ‘Littio’, una fintech que hoy supera los 400 mil usuarios y que busca facilitar el acceso a cuentas y productos financieros en diferentes monedas. En esta conversación habla de sus años de hiperactividad, de los errores y crisis que enfrentó como emprendedor, de las oportunidades que ve en Colombia y del país que sueña construir desde la tecnología.Antes de hablar de ‘Littio’, arranquemos por tu pasado. Me dicen que fuiste indisciplinado, de esos que incluso pierden años en el colegio. ¿Eras tan así?En cierto momento sí. Más que indisciplinado, siempre he sido hiperactivo. Cuando era chiquito no lograba canalizar esa energía como hoy lo hago, mucho más hacia la rutina, el ejercicio y el trabajo. Cuando uno está en el colegio es una bomba de energía. Empieza a hacer de todo y muchas veces los profesores no entienden cómo ayudarle a una persona con tanta energía a enfocarla. Entonces terminan viéndolo como el que habla mucho en clase o el que no se puede quedar quieto. Yo era ese estudiante. En su momento podía ser el terror para los profesores porque tenía demasiada energía. Con los años entendí cómo canalizarla y creo que justamente por eso terminé siendo emprendedor.¿Cuándo te picó el bicho del emprendimiento?Desde el colegio. No sé si tú te acuerdas de la persona que vendía Coca-Colas, chicles o sándwiches. Bueno, ese era yo. Andaba con el morral lleno de cosas y los profesores detrás tratando de descubrir quién estaba montando el negocio. Todo nació de una necesidad. Siempre he sido muy independiente y no me gustaba pedirles plata a mis papás para todo. Quería tener control de mis gastos y de mis decisiones. Con un amigo empezamos a vender en el colegio y llegamos a mover cifras que para nosotros eran enormes. Recuerdo semanas de hasta 800 mil pesos en ventas de gomitas y sándwiches. Ahí descubrí que me gustaba construir cosas y resolver problemas.¿Qué fue lo primero que vendiste en tu vida?Los ‘Bubaloo’. Veía que los estudiantes mayores los vendían y un día fui a San Andresito con unos amigos. Descubrí que una caja costaba una fracción de lo que cobraban por unidad. Ahí hice las cuentas y pensé que había una oportunidad. También tuve mucha influencia de mi mamá. Ella hacía joyas, carteras, billeteras y las vendía. Crecí viendo cómo convertía ideas en ingresos. Compré mi primera caja de chicles, empecé a vender y me di cuenta de que por ahí podía haber un camino.La historia empieza con dulces, pero termina en el mundo financiero. ¿Cómo se dio ese salto?Hay una idea que me gusta mucho explicar. Cuando estaba en la universidad, estudiando Administración de Empresas, monté mi primer comercio electrónico. Después terminé vendiéndolo y ahí entendí que existen dos tipos de emprendimientos. Uno es el emprendimiento vitamina. Es algo que puede gustar, pero que no resuelve una necesidad urgente. Mi primer negocio vendía exfoliantes de café. Vendimos miles de unidades y fue una gran escuela, pero nadie se levanta diciendo: “Necesito un exfoliante de café”. El otro tipo es el emprendimiento ‘Dolex’. Si tienes dolor de cabeza, estás dispuesto a pagar lo que sea por resolverlo. Ahí entendí que quería construir empresas que solucionaran problemas reales. Cuando miré a Latinoamérica encontré uno enorme: el acceso al sistema financiero global. A mí mismo me pasó. Fui varias veces a ‘Bank of America’ con pasaporte alemán y no me dieron acceso porque no tenía los requisitos que exigían. Ahí empecé a preguntarme por qué una persona en Colombia tenía tan difícil acceder a una moneda fuerte o a productos financieros internacionales. Esa pregunta terminó convirtiéndose en ‘Littio’.Entonces toca hacer la pregunta básica: ¿qué es ‘Littio’ en términos más sencillos?‘Littio’ es una fintech colombiana que busca ayudar a las personas a guardar, mover, gastar y hacer crecer su dinero en diferentes monedas. La idea es que cualquier persona pueda acceder a productos financieros globales, tener exposición a monedas fuertes y contar con herramientas que tradicionalmente estaban reservadas para muy pocos. Todo nace de una convicción sencilla: el acceso financiero no debería depender del lugar donde uno nació.¿Qué tanto de rebeldía tiene ‘Littio’?Muchísimo. Para mí era absurdo que en un país como Colombia fuera tan difícil acceder a una cuenta en dólares. El mundo gira alrededor del dólar. Los celulares, muchas materias primas y buena parte de la economía global están conectados con esa moneda. Sin embargo, para la mayoría de los colombianos acceder a ella seguía siendo complicado. Cuando empecé a hablar con amigos y conocidos me di cuenta de que el problema no era solamente mío. Personas con buen nivel educativo, que viajaban varias veces al año y tenían patrimonio, tampoco tenían acceso sencillo a estos productos. Ahí entendí que existía una oportunidad enorme y también una responsabilidad: democratizar ese acceso.De todos los obstáculos que has enfrentado, ¿cuál fue el primero que te hizo pensar que todo podía salir mal?Recuerdo mucho los primeros días de Litio. Nos lanzamos cuatro días antes de unas elecciones presidenciales y aparecimos en una publicación que se viralizó.Estábamos acostumbrados a manejar unos pocos cientos de usuarios y de un momento a otro llegaron miles de registros. Después vino la elección, aumentó la incertidumbre y todo el mundo quería mover su dinero. La infraestructura no estaba preparada para algo así. Empezaron a aparecer cuellos de botella, límites operativos y problemas técnicos. Nos tocó trabajar varios días seguidos prácticamente sin dormir para responderles a los usuarios y poner todo en orden. Fue durísimo, pero también fue una señal de que estábamos resolviendo un problema real. A veces los mejores problemas son precisamente los que aparecen cuando la demanda supera todo lo que habías imaginado.¿Y cuál ha sido el mayor logro de ‘Littio’?Creo que haber ayudado a cambiar la forma en que los colombianos se relacionan con productos financieros globales. Cuando empezamos, muy pocas personas tenían acceso a una cuenta en dólares o entendían que podían diversificar parte de su patrimonio de esa manera. Hoy la conversación es completamente distinta. Haber contribuido a abrir esa puerta es algo que me llena de orgullo.Dime la verdad: ¿es Colombia un país amable con este tipo de iniciativas; un país fácil para emprender o tener estos negocios?Yo creo que sí. Colombia tiene muchos problemas, pero también tiene algo muy valioso: la gente está dispuesta a probar soluciones nuevas cuando siente que realmente le están resolviendo algo. Además, considero que existe espacio para innovar y construir. Por eso han nacido tantas empresas interesantes en los últimos años.Si pudieras tomarte un café con quien vaya a ser el próximo presidente, ¿qué le dirías?Me gustaría entender cómo va a impulsar a los emprendedores colombianos. Las empresas que están creciendo no solamente generan empleo o aportan al PIB. También forman talento. Ahí está una de las transformaciones más importantes que puede vivir un país. Colombia tiene ingenieros, diseñadores y profesionales extraordinarios. Muchas compañías globales contratan talento colombiano porque reconocen su calidad. Mi preocupación es cómo logramos que más de esas personas se conviertan en fundadores, en líderes y en creadores de empresas que transformen industrias completas. Lo que pasó con compañías como ‘Rappi’ demuestra que cuando una organización crece, también forma a cientos de personas que después crean sus propios proyectos. Ese efecto multiplicador es fundamental para el futuro del país.¿Cómo te imaginas a ti y a tu negocio dentro de diez años?El mundo está cambiando demasiado rápido para tener certezas. La inteligencia artificial y la tecnología están transformando industrias enteras. Pero sí tengo una visión clara: me gustaría que Litio fuera una compañía global. Los problemas que identificamos en Colombia no existen solamente aquí. También están presentes en África, en Asia y en muchas economías emergentes. Sueño con construir una plataforma que permita que una persona tenga acceso a productos financieros de primer nivel sin importar si vive en Bogotá, Nairobi o cualquier otra ciudad del mundo.Has hablado de las oportunidades de Colombia. Al final, ¿sigues creyendo en este país?Completamente. Y por eso me quedé. Yo crecí en Alemania. Nací en Cali, pero viví gran parte de mi infancia allá. Después del colegio me hubiera podido quedar estudiando o construyendo empresa en Alemania. También habría podido desarrollar mi carrera desde Berlín o desde San Francisco. Pero decidí quedarme en Colombia por convicción. Las oportunidades más grandes están en las economías emergentes. En lugares como San Francisco muchas cosas ya están resueltas. Aquí todavía hay enormes desafíos y, precisamente por eso, también enormes oportunidades. Además, le tengo un cariño inmenso a este país. Me emociona construir desde Colombia y para Colombia. Uno solo no cambia nada. Pero si logra inspirar y desarrollar a miles de personas, si ayuda a que más gente se atreva a crear empresa y a pensar en grande, entonces sí puede contribuir a transformar un país. Y esa sigue siendo, para mí, una razón más que suficiente para creer en Colombia. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Conforme a los criterios de Saber más Temas relacionadosfintechEmprendimientos colombianosFinanciero SugerenciasBOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.Registrate