En el corazón de la Ciudad de México, la llamada “calle del deporte” se ha convertido en un epicentro de venta de mercancía apócrifa relacionada con el Mundial de Fútbol 2026. Tiendas que ofrecen camisetas, balones y souvenirs con logos falsificados reflejan una batalla económica entre el gobierno mexicano y la piratería.
Los comerciantes locales reportan una caída en ventas debido al temor generado por los operativos recientes, aunque anticipan un repunte con el inicio del torneo. Una camiseta apócrifa se vende a un tercio del precio del original, lo que evidencia el impacto en el mercado formal.
México figura en la lista prioritaria de vigilancia de Estados Unidos por altos índices de piratería en video, música y productos deportivos, lo que genera tensiones en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). La Oficina del Representante Comercial de EE.UU. señala en su informe la falta de coordinación y recursos para combatir eficazmente estas prácticas.
Mercados como Tepito en Ciudad de México y San Juan de Dios en Guadalajara continúan siendo focos de venta ilegal, a pesar de redadas y decomisos realizados por el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI). En lo que va del año, se han incautado mercancías apócrifas por un valor aproximado de 901 millones de dólares, principalmente provenientes de China.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) reportó un perjuicio fiscal por contrabando que asciende a más de 22 mil millones de pesos, cifra que ha aumentado considerablemente en los últimos años. Esta evasión contribuye a que México tenga la recaudación fiscal más baja dentro de la OCDE, afectando la economía formal.
“El Mundial puede convertirse en una oportunidad para el comercio formal o una ventana para la ilegalidad”, afirma Octavio de la Torre, presidente de Concanaco Servytur, quien advierte sobre el crecimiento del mercado de falsificaciones y su impacto negativo en diversos sectores económicos.
Expertos señalan que, a pesar de esfuerzos anteriores, no se ha logrado una reducción sostenida en la piratería, y que la renegociación del TMEC representa una oportunidad clave para que el gobierno mexicano implemente medidas más efectivas contra este fenómeno.