Mientras buena parte del oriente del país enfrenta uno de los inviernos más fuertes de los últimos años, con miles de familias afectadas por inundaciones, en el Caribe colombiano el panorama es completamente distinto, con sensaciones térmicas que superan los 40 grados y crecientes preocupaciones por el impacto del calor sobre la salud y el abastecimiento de agua.
Oriente bajo el agua: 7.000 familias damnificadas
En Casanare y otras regiones del oriente, las lluvias torrenciales han dejado cerca de 7.000 familias damnificadas. Municipios como el que reporta el 90 % de su casco urbano bajo el agua evidencian la magnitud de la emergencia. Las autoridades locales trabajan en la atención de los afectados mientras las precipitaciones continúan.
Caribe sofocante: calor extremo y calamidad pública
En contraste, el Caribe colombiano soporta temperaturas que superan los 40 grados centígrados, lo que llevó a Santa Marta a declarar la calamidad pública. La sensación térmica agrava el riesgo de golpes de calor y deshidratación, mientras la demanda de agua potable se dispara en medio del fenómeno del Niño.
Este contraste climático refleja la vulnerabilidad del país ante fenómenos extremos, con el oriente inundado y el Caribe en alerta por el calor.