El británico David Hockney, considerado una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, murió el jueves 11 de junio de 2026, a los 88 años, anunció su agente. Calificándolo como 'una de las figuras más importantes del arte contemporáneo tanto en el siglo XX como en el XXI', Erica Bolton, responsable de la agencia que lo representaba, informó en un comunicado que 'falleció en paz en su casa' el jueves 11 de junio, solo un mes antes de cumplir 89 años.
Un legado de color y luz
Hockney deja una obra gigantesca y vibrante de color, que va desde los paisajes verdes de su Inglaterra natal hasta las piscinas turquesas de California. Entre otras, se destacan sus pinturas 'Domestic Scene, Notting Hill' (1963), 'A Bigger Splash' (1967), 'Mr and Mrs Clark and Percy' (1970-1971) y 'Bigger Trees Near Warter' (2007). Su obra cumbre fue 'Portrait of an Artist (Pool With Two Figures)', de 1967, que rompió récord en ventas al alcanzar los 90,3 millones de dólares en una subasta en la casa Christie's de Nueva York, el 15 de noviembre de 2018, el precio más alto que se ha pagado por una pieza de un artista vivo en ese entonces.
El rebelde que se reinventó con la tecnología
Figura del pop art de los años 60, el artista británico destacó por su capacidad de reinventarse constantemente, dominando primero las técnicas académicas antes de apropiarse de las nuevas tecnologías, con obras realizadas en iPad ya con más de 70 años. Su excepcional inventiva fue el centro de la mayor exposición dedicada a él, en 2025 en la Fundación Louis Vuitton de París, en la que Hockney se implicó activamente.
'Su carrera, que se extiende a lo largo de siete décadas, y su obra prolífica se caracterizan por un enfoque multimedia de la creación de imágenes, una reflexión intelectual sobre la naturaleza de la representación y de la perspectiva, así como un compromiso constante con la celebración y la representación del mundo que lo rodea', subrayó su agente. 'Deja atrás a su compañero de larga data, Jean-Pierre Gonçalves de Lima, a su sobrino nieto Richard, quien le sirvió como asistente de estudio durante sus últimos años, a sus hermanos Philip y John, así como a numerosas sobrinas, sobrinos, sobrinas nietas y sobrinos nietos', añadió Erica Bolton en el comunicado.
Un patrimonio nacional y un pionero gay
David Hockney nació en Bradford, Inglaterra, el 9 de julio de 1937. Además de pintor, fue proyectista, escenógrafo, impresor y fotógrafo. Educado en el Royal College of Art en Londres, donde conoció al pintor Peter Blake, su obra no se encasilló solamente en los trazos clásicos del pop art, sino que bebió de los trabajos del irlandés Francis Bacon. Durante su época de formación, dejó ver su espíritu rebelde, cuando al momento de graduarse se negó a escribir un ensayo, requisito para graduarse. Pintó 'El diploma', como protesta; sin embargo, la institución acabó entregándole el grado, gracias a su excepcional talento.
En el Reino Unido, con sus gafas redondas, su personalidad cercana, su distintivo acento de Yorkshire y su inseparable gorra, Hockney era considerado como un patrimonio nacional. Fue un hombre abiertamente gay en una época en que la homosexualidad aún era ilegal en el Reino Unido, pero aprovechó con entusiasmo la oportunidad de explorar su sexualidad. Así, realizó una serie de pinturas con hombres desnudos o semidesnudos que más tarde describió como 'propaganda homosexual'. 'Sentí que debía hacerlo. Nadie más lo usaría como tema porque era parte de mí. Era un tema que podía abordar con humor', llegó a decir en una ocasión.
El sueño californiano y el adiós
Durante casi cuatro décadas, David Hockney se convirtió en una celebridad en las fiestas de los artistas en California. A la par de su agitada vida social, su trabajo cautivó a medios y críticos a ambos lados del Atlántico. Con un cigarrillo en los labios, y su particular cabello rubio, compartió con figuras de la música, el arte y el teatro en la década de 1960, como el bailarín ruso Rudolf Nureyev, Mick Jagger y Andy Warhol, quien se convirtió en uno de sus grandes amigos. Fue justamente en esta época, cuando pintó los cuadros más recordados de su carrera, de tonos vibrantes y protagonizados por piscinas, días soleados y cuerpos masculinos desnudos. 'Pasé los primeros 20 años de mi vida en la penumbra gótica del norte de Inglaterra. Aquí me sentí libre', le dijo al crítico Peter Adam.
Su legado abarca pintura, dibujo, fotografía, escenografía, arte digital y vidrio, sintetizando tradición e innovación bajo su célebre idea de 'la mano, el ojo y el corazón'. Su trabajo refleja su profundo entusiasmo por la vida, su extraordinario sentido del humor, su inmensa generosidad y su curiosidad inquisitiva, plasmadas en su frase característica: 'Ama la vida', añadió su representante. 'Los detalles sobre los homenajes se anunciarán próximamente', precisó.