Un problema que se extiende por las altas montañas de Colombia
Las recientes fotografías que dejaron al descubierto el avance de la minería ilegal en el páramo de Santurbán volvieron a poner sobre la mesa una amenaza que va mucho más allá de ese ecosistema. Aunque este complejo montañoso de Santander concentra hoy una de las mayores preocupaciones de las autoridades por la explotación ilícita de oro, no es el único territorio de alta montaña donde la minería ilegal sigue avanzando.
Los páramos en la mira de la explotación ilegal
Pisba, Chingaza, Rabanal y las zonas altas de Farallones de Cali también enfrentan actividades extractivas que amenazan el agua y la biodiversidad. Capturas, cierres de minas, investigaciones judiciales y alertas ambientales revelan que la explotación ilegal en ecosistemas de alta montaña no es un problema aislado y se extiende a varias regiones.
La minería ilegal en páramos no solo destruye el ecosistema, sino que pone en riesgo el suministro de agua para millones de colombianos.
El análisis exclusivo de este medio, basado en informes de autoridades ambientales y judiciales, muestra que la situación es crítica en al menos cuatro complejos de páramo adicionales a Santurbán. Cada uno de ellos enfrenta desafíos particulares, pero todos comparten la misma amenaza: la extracción ilegal de minerales que avanza sin control.