Un giro radical hacia la sustentabilidad
Sandra y José, una pareja de emprendedores de Girona, España, decidieron abandonar su exitoso negocio de programación y una vida llena de comodidades para mudarse a un cortijo en la provincia de Jaén. Allí, sin electricidad ni agua corriente, construyen un proyecto de vida basado en el autosustento y la crianza natural.
El desencanto con el éxito material
Tras años sintiéndose insatisfechos con su rutina urbana, la pareja concluyó que el éxito profesional y los lujos materiales no les brindaban la felicidad que buscaban. Por eso, junto a sus cuatro hijos, optaron por un cambio radical: dejar atrás la ciudad y apostar por una vida en contacto con la naturaleza.
Nuestros hijos no van al colegio. Aprenden en el bosque, con la tierra y los animales. Es una educación diferente, pero creemos que es la más auténtica.
Vida sin comodidades modernas
En su nuevo hogar, Sandra y José enfrentan desafíos diarios: no hay electricidad, ni agua potable, ni servicios básicos. Sin embargo, aseguran que la experiencia les ha devuelto la conexión con lo esencial. Cultivan sus propios alimentos, recolectan agua de lluvia y aprovechan recursos naturales para subsistir.
Un ejemplo que inspira
La historia de esta familia ha sido compartida en redes sociales y ha generado reacciones divididas. Mientras unos aplauden su valentía y compromiso con el medio ambiente, otros cuestionan la decisión de alejar a los niños del sistema educativo tradicional. Para ellos, sin embargo, se trata de una elección consciente y coherente con sus valores.