Una disolución parlamentaria con sello gubernamental
El Parlamento de Israel (Knéset) aprobó su disolución este viernes, allanando el camino para las elecciones generales del 27 de octubre. La votación, respaldada por 62 de los 120 miembros del hemiciclo, se produjo después de que la coalición gobernante impulsara una serie de proyectos de ley que benefician directamente al primer ministro Benjamin Netanyahu, quien aspira a un nuevo mandato pese a su declive en las encuestas.
Leyes clave que blindan a Netanyahu
- Reducción de poderes del fiscal general, limitando su capacidad para investigar al Ejecutivo.
- Bloqueo del arresto de ultraortodoxos que evaden el servicio militar obligatorio, una medida que asegura el apoyo de los partidos religiosos.
- Ampliación de la supervisión gubernamental sobre los medios de comunicación, lo que críticos consideran un ataque a la libertad de prensa.
Estas leyes no son más que un salvavidas político para Netanyahu, quien busca blindarse mientras enfrenta un juicio por corrupción que podría definir su futuro.
El juicio contra Netanyahu por casos de corrupción sigue en curso, y el primer ministro ha negado reiteradamente las acusaciones. La disolución del Parlamento y las nuevas normas han generado fuertes críticas de la oposición y organizaciones de derechos humanos, que denuncian un debilitamiento del Estado de derecho en Israel.