Cada junio y diciembre, millones de colombianos reciben la prima con la ilusión de usarla en viajes, compras, pagar deudas o ahorrarla. Pero en muchos casos el dinero se esfuma en menos del tiempo esperado y la frustración no tarda en llegar. Así lo revela el índice de arrepentimiento financiero 2026, de MejorCDT, en colaboración con la firma Views, el cual indica que el 79 por ciento de los ciudadanos confiesan haberse arrepentido de cómo utilizaron sus ingresos ocasionales como la prima.
La brecha entre la intención y la realidad
Este dato evidenciaría una realidad que viven cientos de personas, pues para muchos ahorrar o invertir sigue siendo una tarea tediosa, un plan que se aplaza una y otra vez o una meta que nunca se cumple. Para otros, en cambio, es una herramienta para organizar el salario o darse un gusto sin desordenar las cuentas. Lo cierto es que, más allá de organizar las finanzas en un Excel, la relación con el dinero también estaría relacionada con las emociones, miedos y creencias que influyen en la forma en la que se maneja.
Ahorrar no es lo mismo que invertir
Según un artículo del Banco BBVA, el ahorro se refiere a reservar parte de los ingresos actuales para asegurar el futuro, un ejercicio que implica priorizar el 'yo futuro' sobre el 'yo presente'. Invertir, por su parte, consiste en destinar recursos con la expectativa de obtener beneficios más adelante; es decir, poner la plata a trabajar para generar ganancias adicionales.
El 88 por ciento de los encuestados sintieron frustración porque su prima u otros ingresos extra terminaron convertidos en lo que se conoce como ‘plata de bolsillo’.
La paradoja es que la intención sí existe. El 69 por ciento aseguró que ya había pensado en qué quería usar ese dinero antes de recibirlo, y el 65 por ciento dijo que habría querido ahorrar o invertir más. Aun así, la distancia entre lo planeado y lo que ocurre sigue siendo amplia: aunque el 55 por ciento afirma tener un plan para su prima, el 54 por ciento admite que no logra cumplir sus metas financieras.