La ubicación, el tamaño del lote y la calidad de la construcción siguen siendo determinantes en el valor de una propiedad. Sin embargo, en los segmentos de mayor poder adquisitivo ha comenzado a ganar protagonismo otro elemento menos visible: el tiempo. Cada vez más compradores están dispuestos a pagar sumas adicionales para adquirir inmuebles completamente terminados y disponibles para ocupar de inmediato.
Especialistas del sector inmobiliario coinciden en que la escasez de propiedades que combinan ubicación privilegiada, diseño contemporáneo, altos estándares constructivos y disponibilidad inmediata está generando una nueva fuente de valorización dentro del mercado.
El valor económico del tiempo
Dentro de la industria inmobiliaria, algunos analistas denominan este fenómeno como el 'factor tiempo': el monto adicional que un comprador está dispuesto a asumir para acceder de inmediato a una propiedad terminada, sin necesidad de ejecutar obras o procesos de adecuación.
Aunque no existe una fórmula universal para calcularlo, el concepto gana relevancia en mercados donde la oferta de inmuebles premium es limitada y los tiempos de construcción son cada vez más extensos debido al aumento de costos, la complejidad normativa y la escasez de terrenos disponibles.
Esa combinación entre oferta limitada y demanda selectiva puede traducirse en incrementos significativos de precio.