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¿Por qué el Brexit es el gran culpable de la crisis en Reino Unido? Desgobierno, economía y migración sacuden al país / Análisis de Mauricio Vargas

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Foto: La voz del país

Análisis Exclusivo suscriptores ¿Por qué el Brexit es el gran culpable de la crisis en Reino Unido? Desgobierno, economía y migración sacuden al país / Análisis de Mauricio VargasKeir Starmer es el sexto primer ministro desde 2016 que renuncia sin cumplir su periodo. Y nada indica que la suerte de su sucesor sea diferente.Marchas a favor del reintegro de Reino Unido a la Unión Europea. Foto: AFPLink Mauricio VargasANALISTA SÉNIOR23.06.2026 23:50 Actualizado: 23.06.2026 23:50 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Ayer se cumplieron diez años desde que los votantes británicos resolvieron, por un estrecho margen de 51,9 por ciento a 48,1 por ciento, que su país se retirara de la Unión Europea. Este lunes, víspera del aniversario, y después de resistirse durante varias semanas a la idea, el primer ministro Keir Starmer, de 63 años, tiró la toalla, menos de dos años después de que su partido, el laborista, ganara por amplio margen las elecciones parlamentarias, al asegurarse 411 de las 650 bancas de la Cámara de los Comunes, y lo elevara al cargo.“Cada decisión que he tomado buscó poner en primer lugar al país que amo, y por eso dimitiré como líder del Partido Laborista”, dijo, con la voz entrecortada, en un breve discurso frente a la puerta del mítico número 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro. Al dejar el liderazgo de su colectividad, la consecuencia obvia es su renuncia al cargo como jefe del gobierno, y su muy seguro reemplazo por Andrew Burnham, de 56 años, alcalde del Gran Manchester y quien acaba de ganar una curul en el parlamento, por el distrito electoral de Makerfield.Starmer es el sexto primer ministro que renuncia desde la votación del Brexit hace una década, un récord de inestabilidad desconocido para los británicos. Antes de él, lo hicieron David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak. Durante los 37 años anteriores, sólo hubo cinco jefes del ejecutivo: Margaret Thatcher (11 años), John Major (7 años) Tony Blair (10), Gordon Brown (tres años) y Cameron (6). La economía duramente debilitada por el Brexit, la violencia que muchos electores asocian a la inmigración y la oposición incendiaria liderada por Nigel Farage, jefe del partido ‘Reform UK’, de derecha populista radical, permiten anticipar que a Burnham, el casi seguro sucesor de Starmer, le costará mucho trabajo aguantar en el cargo.Marchas a favor del reintegro de Reino Unido a la Unión Europea. Foto:AFP Como bien lo explicaba este lunes el analista Pablo Pardo, corresponsal en Londres del diario español El Mundo, “no es un panorama muy diferente del de otros grandes Estados de la UE (…), pero en el caso británico, el simbolismo es muy especial, porque demuestra que el aislacionismo no sólo no ha solucionado ningún problema preexistente; más bien, los ha agravado y ha creado otros nuevos”.Los promotores del Brexit, entre ellos el ex primer ministro Boris Johnson y el propio Farage, convencieron a los electores de votar mayoritariamente por la salida de la UE, con base en promesas como contener la inmigración ilegal y como ahorrarle más de US$23 mil millones anuales al Estado que, según el discurso brexista, eran recursos que Londres le regalaba a Bruselas (sede del gobierno de la UE).Pronto se hizo evidente que eran promesas vanas. En vez de ahorro, la economía y el fisco británico se toparon con los duros golpes derivados de la ruptura con Bruselas. Cuando Starmer llegó al poder hace dos años, encontró un hueco en las finanzas públicas de más de US$160 mil millones. Al cierre de 2025, y como consecuencia del Brexit, la economía del Reino Unido había perdido entre 6% y 8% del PIB, frente a lo que hubiese podido ocurrir si se queda en la UE.Los más apaleados han sido los microempresarios, que vivían de sus exportaciones sin aranceles a la Europa continental. Entre 2019, cuando el Brexit entró a operar de lleno, y 2024, el número de pequeños exportadores a la UE cayó 31%: muchos de ellos cerraron sus empresas y despidieron a su personal. Los brexistas lanzaron la estrategia ‘Global Britain’ para reemplazar los mercados europeos por otros, en especial Estados Unidos. Pero eso tampoco funcionó. En estos años, apenas cuatro pequeños acuerdos comerciales fueron firmados, con un impacto de sólo 0,32% en el PIB. Entre tanto, Bruselas firmó grandes acuerdos de libre comercio con Mercosur, India, Indonesia y Australia, que han dinamizado sus exportaciones.Marchas a favor del reintegro de Reino Unido a la Unión Europea. Foto:AFP A pagar la facturaEl golpe del Brexit ha sido durísimo, y no sólo para los pequeños empresarios. Unas 440 empresas financieras de gran tamaño movieron al menos una de sus actividades centrales de Londres a capitales de la UE, y 900 mil millones de libras en activos salieron de Gran Bretaña. Una buena parte de esos activos se instaló en Nueva York, y el resto se dispersó entre otras capitales europeas y de Asia.El panorama ya era bastante oscuro cuando Starmer llegó al 10 de Downing Street en 2024. Pronto se hizo evidente que este abogado, experto en derechos humanos, y quien apenas en 2015 -cuando ya tenía 52 años-, se metió de lleno a la política y consiguió un puesto en la Cámara de los Comunes por el distrito de Holborn y Saint-Pancras, no tenía el perfil indicado para una tarea que demandaba el pulso y la habilidad de un político avezado, y los conocimientos de un curtido economista.En cuestión de semanas, su popularidad se vino abajo tanto por la crisis económica que él quiso afrontar con necesarias pero impopulares medidas de rigor fiscal, como por el alza de la violencia, parte de ella relacionada con los inmigrantes. “Desde el verano de 2024, el asunto empezó mal”, recordaba el lunes Arnaud de la Grange, en el diario parisino Le Figaro. “En agosto, el país se vio sacudido por el terrible asesinato a cuchillo de tres niñas en Southport, cometido por un joven de origen ruandés, y estallaron disturbios antimigración en numerosos lugares”, narró.Keir Starmer hablando durante la sesión en la Cámara de los Comunes del Parlamento del Reino Unido. Foto:AFP “La represión de esas protestas fue tan rápida como severa, con largas penas de prisión en algunos casos, incluso por hechos cometidos en las redes sociales. Esta dureza poco habitual introdujo en una parte de la opinión pública la idea de una policía y una justicia ‘de dos velocidades’ (…) los alborotadores nacionalistas, mayoritariamente blancos, serían tratados con mayor severidad que otros causantes de disturbios pertenecientes a minorías”, según esa percepción, concluyó De la Grange.La realidad es que Starmer se vio obligado, desde el arranque de su gestión, a pagar la factura por las falsas expectativas creadas por el Brexit, y relacionadas con una economía deprimida por la costosa ruptura con la UE, y un problema de inmigración ilegal que, lejos de aminorar con el Brexit, empeoró: rotos los lazos con Bruselas, fue mucho más difícil cooperar en la implementación de una política de contención de la llegada de extranjeros sin papeles.Un mes después de instalarse en Downing Street, el apoyo a la gestión de Starmer había caído a terreno negativo. Una encuesta de YouGov, en agosto de 2024, mostraba que sólo 36% de los británicos pensaba que estaba haciendo una buena tarea como primer ministro, contra 43% que opinaba lo contrario. Esas cifras sólo empeoraron con el paso de los meses. Para septiembre del año pasado, ya era el primer ministro más impopular desde que existen las encuestas: un lánguido 13% aprobaba su gestión, contra 79% que la desaprobaba, según un sondeo de Ipsos. Desde entonces, no hubo mejoría.Mal augurio“La dimisión de Keir Starmer es el último síntoma de la inestabilidad crónica en la que el Brexit sumió al Reino Unido hace ahora una década”, escribía ayer el editorialista de El Mundo de Madrid. “La factura del divorcio con Europa es un entorno de gobernabilidad frágil y cada vez más dominada por la gestión de crisis internas, la más grave de ellas la migratoria”, remataba. Así las cosas, lo que viene para Andy Burnham, el muy seguro sucesor de Starmer, es muy poco halagüeño.Andy Burnham. Foto:Archivo EL TIEMPO / Agencias Tiene a su favor que, a diferencia del saliente jefe de gobierno, Burnham ganó experiencia tras nueve años como exitoso alcalde del Gran Manchester, la segunda congregación urbana más grande del país, después de Londres. Antes había sido miembro del gabinete en el gobierno laborista de Gordon Brown, en el que fungió como secretario de Estado del Tesoro, luego de la Cultura y el Deporte, y luego de la Salud.No tiene, en cambio, experiencia parlamentaria pues apenas hace unos días ganó la elección para ocupar una silla en Westminster. Burnham se define como “un socialista proempresarios”, y se identifica con el ala de izquierda moderada del laborismo. Más allá de esas definiciones más bien vagas hoy en día, enfrenta un complicado entorno político, en el que los laboristas, que hoy tienen una amplia mayoría en los Comunes, sufrirían una dura derrota si hubiese nuevas elecciones.Según una encuesta de YouGov, realizada hace pocas semanas, 24 por ciento de los votantes apoyaría al Reform UK del derechista Farage, 19 por ciento a los conservadores, y apenas 16 por ciento a los laboristas, quienes aparecen empatados con el partido Verde. Es curioso que, a pesar del enorme costo económico del Brexit, sus promotores no estén siendo castigados por el electorado y, por el contrario, el partido de Farage encabece los sondeos.Ten years on from Britain's vote to leave the European Union, activists used a farmer's field in England to carve out a critical verdict on the move — ‘Brexit Broke Britain’ https://t.co/x4ytFXosZQ pic.twitter.com/ymBKBi52fy— Reuters (@Reuters) June 23, 2026 Como sucede con otros movimientos nacionalistas de la derecha radical y populista en Europa, su discurso antiinmigración atrae a muchos electores. Claro que eso puede cambiar en el curso de una campaña donde el partido que aspire a gobernar tiene que ganar las elecciones en más de 325 distritos individuales (la mitad de los 650), algo en lo cual conservadores y laboristas tienen mucha más experiencia y capacidad organizativa.Eso sin contar con que la indignación contra el Brexit va a ser usada por esos dos partidos tradicionales en contra de Farage. Este fin de semana, en un enorme pastizal con algunas vacas, un ganadero golpeado por el retiro del Reino Unido de la UE, cortó la hierba a ras para formar las letras de un gigantesco letrero, fotografiado por un dron, que reza: “Brexit broke Britain”, el Brexit quebró a Gran Bretaña. Pero que esto eventualmente pueda castigar a Farage no quiere decir que, en la orilla opuesta, el laborista Burnham vaya a poder sobrevivir como primer ministro, mejor que sus efímeros antecesores. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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