Un operativo sin precedentes ha dejado al descubierto grabaciones que sugieren que el gobierno húngaro, liderado por Viktor Orbán, mantuvo conversaciones secretas con autoridades rusas para compartir información sensible y tratar de influir en las decisiones de la Unión Europea respecto a sanciones contra Rusia.
Donald Tusk, primer ministro de Polonia, reaccionó con firmeza calificando estos contactos como “repugnantes” y expresando su rechazo a las acciones del gobierno de Hungría, que según él, actúan bajo la influencia directa de Moscú, poniendo en riesgo la unidad europea.
Los audios filtrados comprometen al canciller húngaro, Péter Szijjártó, en conversaciones con su homólogo ruso Serguéi Lavrov, donde se discuten temas delicados relacionados con la postura europea frente al conflicto con Rusia.
“Estos contactos son una amenaza a la integridad y seguridad de la Unión Europea y reflejan una intromisión inaceptable de Moscú en los asuntos internos del bloque.”
La filtración de estas conversaciones ha generado un fuerte impacto en la comunidad internacional y tensiona las relaciones dentro de la UE, justo en momentos clave para la definición de políticas comunes frente al conflicto en Europa del Este.