La cruzada de la Alcaldía de Cartagena contra los bares y discotecas vinculados al llamado “turismo de excesos” entró en una nueva fase. Después de un año de operativos que dejó cierres de establecimientos y una ofensiva contra redes asociadas al consumo de drogas, la explotación sexual de adultos y otras actividades ilegales, el Distrito asegura que los negocios cambiaron de estrategia: dejaron de operar de manera abierta y comenzaron a esconderse detrás de fachadas de restaurantes, salas de masajes, centros de recuperación física y otros establecimientos formalmente registrados para continuar ofreciendo servicios que, según la administración, desbordan su objeto comercial.
Ese cambio llevó a la Alcaldía a desarrollar durante tres meses una investigación reservada que permitió identificar nuevos establecimientos bajo la lupa y ejecutar una nueva ronda de inspecciones en el Centro Histórico y Getsemaní, donde varios negocios fueron cerrados mientras avanzan procesos administrativos que podrían terminar con la revocatoria de su uso del suelo.
Los negocios mutaron. Dejaron de presentarse como lo que realmente eran y empezaron a esconderse detrás de otras actividades comerciales. Nos dedicamos durante tres meses a entender esa lógica, a identificar uno por uno esos establecimientos y actuar con pruebas
La ofensiva hace parte de la estrategia con la que la administración busca cambiar el modelo de turismo que, a juicio del mandatario, se consolidó durante años en algunos sectores del Centro Histórico y que relaciona con el consumo de estupefacientes, el abuso de alcohol, la prostitución, las estafas, los hurtos y el uso de escopolamina contra visitantes.