En medio de esta absurda intolerancia política entre colombianos, la noticia de la aprobación de la Ley de la Música cae como un bálsamo de ilusión para el gremio musical, nos pone a soñar en grande. Pero no hay que cantar victoria anticipadamente mientras no se cumplan las promesas allí incluidas, por eso hay que hacerle frente a algunos obstáculos en el camino.
El riesgo de un ministerio enfocado en lo rentable
La elección de Abelardo (de la Espriella) como presidente es el riesgo más alto para que esta ley se ponga en marcha, recuerden que prometió con alevosía dedicar el Ministerio de las Culturas únicamente a manifestaciones artísticas rentables, hecho que dejaría huérfana esta iniciativa y otros miles de proyectos culturales. Con esa decisión, el aspirante a presidente destripador se quedaría sin una sinfónica que lo acompañe en sus pretensiones de cantante lírico.
Los tres pilares de la ley y sus desafíos
La ley se apoya en tres pilares que son el Fondo Cuenta Especial, donde llegan los impuestos que se adjudicarán, principalmente, por convocatorias públicas. El segundo incluye el respaldo a las músicas tradicionales vivas, a procesos musicales y sonoros con cierta trayectoria, y al apoyo de artistas no masivos. Tres propósitos que requieren una redacción más clara para evitar que sean manipulados cuando la ley entre en funcionamiento.
El tercer pilar es la exención del IVA a los instrumentos y al software musical, un alivio muy bienvenido para que nuestros músicos adquieran una dotación que les permita competir de igual a igual en el medio local e internacional. También se habla de estimular la formación musical y la circulación de grupos que cumplan los requisitos para acceder a estos recursos.
El papel del Ministerio y los organismos consultivos
El Ministerio de las Culturas estará a cargo de su puesta en marcha con el apoyo de el Consejo nacional de música y el SIMUS, dos organismos consultivos que contribuirán al funcionamiento de este engranaje que, si todo sale bien, tendrá un profundo impacto en la cultura colombiana.
Una oportunidad que no se puede dejar pasar
Si esta iniciativa no progresa, pasarán muchos años antes de que se vuelva a lograr un respaldo oficial como el que consiguieron los impulsores de esta movida, los congresistas Daniel Carvalho y Juan Carlos Losada. Así se le hace justicia a un enorme grupo de seres humanos que le han dado alegrías y sentido de pertenencia a los colombianos. Nos toca luchar para que esta ley supere los múltiples tropiezos que vienen en camino. Esto hasta ahora comienza.