En medio de la polarización política que vive Colombia, la aprobación de la Ley de la Música se convierte en un alivio para el gremio musical. Sin embargo, el crítico Óscar Acevedo advierte que no se debe cantar victoria prematuramente, pues persisten amenazas que podrían frenar su implementación.
El riesgo de un ministerio selectivo
Uno de los mayores peligros, según Acevedo, es la eventual presidencia de Abelardo de la Espriella, quien ha prometido enfocar el Ministerio de las Culturas únicamente en manifestaciones artísticas rentables. Esto dejaría sin respaldo a la Ley de la Música y a miles de proyectos culturales no comerciales.
Los tres pilares que deben blindarse
- Fondo Cuenta Especial: canalizará los impuestos mediante convocatorias públicas, pero requiere reglas claras para evitar manipulaciones.
- Apoyo a músicas tradicionales y artistas no masivos: necesita una redacción más precisa para garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan.
- Exención del IVA a instrumentos y software musical: un alivio para que los músicos compitan en igualdad de condiciones a nivel local e internacional.
El papel del Ministerio y los consejos asesores
La implementación estará a cargo del Ministerio de las Culturas, con el apoyo del Consejo Nacional de Música y el SIMUS. Si todo funciona correctamente, el impacto en la cultura colombiana será profundo. De lo contrario, pasarían años antes de lograr un respaldo oficial similar.
Si esta iniciativa no progresa, pasarán muchos años antes de que se vuelva a lograr un respaldo oficial como el que consiguieron los impulsores de esta movida, los congresistas Daniel Carvalho y Juan Carlos Losada.
Acevedo concluye que la ley es un acto de justicia para los músicos que han dado alegrías y sentido de pertenencia al país, pero advierte que apenas comienza la lucha para superar los tropiezos que vienen en camino.