Seguridad

Richard Flórez, el profe que les gana la guerra a los violentos con una cancha de fútbol

Richard Flórez, un profesor de Quibdó, utiliza el fútbol como herramienta para rescatar a niños de la guerra y la violencia, ofreciéndoles un futuro distinto. Su historia es un ejemplo de resiliencia y amor por la comunidad.

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Foto: La voz del país

En Quibdó, donde una cancha de fútbol puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, el profe Richard Flórez ha logrado lo que muchos consideran imposible: convertir un peladero en un refugio de esperanza. Excanterano de Millonarios, entendió que el deporte era más que un juego; era una herramienta para salvar vidas.

Una infancia marcada por la violencia

Richard nació en Carmen del Darién, Chocó, pero su infancia feliz se truncó cuando la violencia lo obligó a él y a su familia a desplazarse. 'Lo más duro fue ver cosas que un niño nunca debería ver: asesinatos delante de uno, el miedo de una comunidad reunida mientras mataban a alguien', recuerda. Sin embargo, su familia le enseñó resiliencia, y ese aprendizaje lo llevó a buscar un camino distinto.

De Millonarios a la trinchera social

Tras probar suerte en las divisiones menores de Millonarios, Richard regresó a Quibdó con una misión clara: devolver lo que había aprendido. 'Más allá del fútbol, me enseñaron disciplina, respeto y compromiso. Cuando miré mi barrio, entendí que tenía la obligación de devolver algo', afirma. Así nació un proyecto que hoy cobija a más de mil niños.

El fútbol como escudo contra la guerra

En su comuna operan tres grupos armados ilegales, y las fronteras invisibles son una realidad cotidiana. 'Si esos niños no encuentran deporte, cultura, educación o espacios seguros, alguien más va a llenar ese vacío', advierte Richard. Su proyecto no busca formar futbolistas, sino personas. 'Nos interesa saber si el niño durmió, si comió, cómo está su familia', explica.

Uno no puede hacer un proceso de paz solamente hablando con quienes tienen las armas. Tiene que llegar a los barrios con oportunidades para quienes todavía están a tiempo.

Historias que salvan vidas

El impacto de su labor se refleja en historias como la de Wilser Palacios, un joven de su comunidad que llegó a la Selección Colombia sub-17. 'Cuando ustedes vinieron hace unos años, Wilser era uno de esos niños que ni siquiera tenía guayos', recuerda Richard. Pero también hay pérdidas dolorosas: su compañero, el profe Jimmy, fue asesinado hace dos años, y un joven que había estado en Millonarios también fue víctima de la violencia.

La otra batalla: la discapacidad y la falta de recursos

Richard es padre cuidador de dos hijas gemelas, una de ellas con una discapacidad severa debido a una meningitis tuberculosa. 'Eso cambió mi vida', confiesa. Su familia necesita una vivienda digna, y su escuela deportiva sueña con una cancha adecuada. 'Cada balón aquí representa una oportunidad menos para la violencia', dice.

Un mensaje de esperanza

Para aquellos que sienten que ya no vale la pena luchar, Richard tiene un mensaje claro: 'Que no tire la toalla. Siempre hay una salida. Uno puede convertirse en la oportunidad que alguien más estaba esperando'. Su historia es un recordatorio de que, incluso en los lugares más difíciles, una cancha de fútbol puede ser una forma de construir país.

La voz del país

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