En el mes de junio, mientras la mayoría de colombianos estaban inmersos en el álgido ambiente electoral para escoger al nuevo presidente de la República, diferentes estructuras criminales de las disidencias de las Farc se dedicaron a propinar golpes estratégicos en la vía Panamericana para hurtar motocicletas y camionetas, especialmente de alta gama y blindadas.
Una seguidilla de golpes en junio y julio
- 18 de junio: hombres armados interceptaron un camión con 27 motocicletas nuevas entre Cali y Pasto, a la altura del tramo Mojarras-Remolino (Cauca), que fue abandonado tras presión de la Fuerza Pública.
- 26 de junio: un camión de Nutresa con más de siete toneladas de mercancía fue hurtado violentamente en el tramo Popayán-Cali.
- 30 de junio: un grupo armado robó dos camiones con 59 motocicletas entre Mojarras y El Estrecho, Cauca, y fueron desviados hacia Leiva, Nariño; además, en El Cabuyal se reportó el hurto de una tractomula.
- 8 de julio: en Mercaderes, sur del Cauca, hombres armados interceptaron una camioneta blindada asignada al esquema de protección de la UNP.
Un corredor difícil de controlar
Para el analista militar, general (r) Pedro Federico Przychodny Jaramillo, las estructuras delincuenciales se han enfocado en mantener el control en tramos donde hay poca Fuerza Pública, como el sector entre Piendamó, Popayán y Puente Valencia.
Este tipo de acciones puntuales dejan al descubierto una estrategia que las estructuras armadas pertenecientes al ELN y las disidencias de las Farc —que operan en la zona— adelantan en esta época de efervescencia política y electoral.