Durante semanas, Roman Ribalchenko atribuyó el lagrimeo constante de su ojo izquierdo a un problema menor. Ingeniero de 50 años, recordaba un incidente laboral con una partícula metálica que se alojó en su ojo, por lo que inicialmente no le dio mayor importancia. Sin embargo, tras múltiples consultas y limpiezas, el síntoma persistió, llevándolo a un otorrinolaringólogo.
Un diagnóstico inesperado que cambió su vida
En enero de 2026, una tomografía, una resonancia magnética y una biopsia revelaron la causa real: carcinoma adenoide quístico, un tipo poco frecuente de cáncer. El tumor se había extendido desde su nariz hasta el cráneo, lo que requirió dos cirugías complejas para extirparlo.
Si esto no se llevara a cabo, moriría
El caso de Ribalchenko resalta la importancia de no ignorar síntomas persistentes, incluso si parecen inofensivos. El diagnóstico temprano fue crucial para su tratamiento y recuperación.
- El carcinoma adenoide quístico es un cáncer raro que suele originarse en las glándulas salivales, pero puede aparecer en otras áreas como la nariz o los senos paranasales.
- Los síntomas iniciales pueden confundirse con afecciones comunes, como alergias o infecciones, lo que retrasa el diagnóstico.
- El tratamiento suele implicar cirugía y, en algunos casos, radioterapia adyuvante.