El lunes 23 de marzo se registró un grave accidente aéreo en las inmediaciones de Puerto Leguízamo, Putumayo, cuando un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana, con 128 personas a bordo, se precipitó. La aeronave transportaba 11 tripulantes, 115 integrantes del Ejército Nacional y 2 uniformados de la Policía Nacional.
Durante la emergencia, las autoridades confirmaron que un soldado resultó ileso y 57 militares fueron evacuados: ocho trasladados a Florencia y 49 a Bogotá, donde reciben atención en el Hospital Militar Central y el Batallón de Sanidad Militar. Lamentablemente, 66 militares murieron y cuatro permanecen desaparecidos.
El Hospital Militar informó que hasta la mañana del martes 24 de marzo han recibido a 24 pacientes provenientes del accidente. De estos, 21 permanecen hospitalizados en piso, dos están en observación en urgencias y uno se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos. Entre ellos se incluye un rescatista que estuvo en la zona del siniestro.
“Siento mucho dolor por los hijos perdidos, 34 jóvenes muertos por defender a Colombia”, expresó el presidente Gustavo Petro en su cuenta de X, refiriéndose además a la aeronave como una “chatarra” adquirida en 2020, cuestionando la calidad del equipo militar adquirido.
Las labores de rescate y búsqueda continúan en la zona del accidente, mientras las autoridades actualizan la información sobre los pasajeros y el estado de los sobrevivientes. Este trágico evento ha conmocionado al país y ha puesto el foco en la seguridad y el mantenimiento del equipo militar.