Don Arcesio mantiene viva la tradición del café en Bogotá
A sus 78 años, don Arcesio Vélez Garzón preserva el ritual clásico de tomar tinto en pocillo de loza con cucharita de peltre y azúcar al gusto. Economista de profesión y pensionado, es el cliente más antiguo del Café Pasaje, ubicado en la Plazoleta del Rosario, que desde 1936 ha sido testigo de la historia social y cultural del centro de Bogotá.
Originario de Líbano, Tolima, una región cafetera tradicional, don Arcesio llegó a Bogotá para estudiar economía y desde 1966 ha frecuentado este emblemático lugar. Allí, entre tintos y debates, vivió los años de efervescencia política y cultural que marcaron la historia nacional.
El café que resistió el paso del tiempo en el centro histórico
Fundado en 1936, el Café Pasaje es el único de los tradicionales cafés céntricos de Bogotá que aún permanece abierto. Ubicado en un antiguo callejón que fue demolido para crear la Plazoleta del Rosario, ha sido escenario de tertulias literarias, políticas y deportivas desde la época de Alfonso López Pumarejo y Jorge Eliécer Gaitán.
La familia Vásquez, descendientes del fundador, continúa la operación del café, enfrentando desafíos como la inseguridad y el abandono del sector tras la pandemia, que afectaron la vida nocturna y la afluencia de clientes.
Mesas que albergaron voces clave de la política y la cultura
En las 28 mesas redondas originales, se sentaron personajes influyentes como Carlos Lleras Restrepo, Otto Morales Benítez, Germán Arciniegas y León de Greiff. El café fue punto de encuentro para debates apasionados, encuentros literarios y hasta la firma del acta fundacional del Club Deportivo Independiente Santa Fe en 1941.
Además, el Café Pasaje fue testigo de momentos históricos como el Bogotazo, ocurrido en 1948, y ha sido locación para películas, series y comerciales, consolidando su lugar en la memoria colectiva de Bogotá.
¿Cómo seguirá la historia del Café Pasaje en el futuro?
Con más de 90 años de historia, el Café Pasaje enfrenta retos actuales que ponen en riesgo su continuidad. La inseguridad, cambios sociales y económicos del centro de Bogotá desafían la pervivencia de este espacio emblemático. ¿Logrará conservar su legado y seguir siendo un punto de encuentro para nuevas generaciones?