La Copa Mundial de la FIFA, el evento deportivo más importante del planeta y una celebración que cada cuatro años reúne a miles de millones de personas alrededor de una pasión común, arrancó esta semana en Norteamérica bajo una sombra que poco tiene que ver con el fútbol.
Si en Catar 2022 la discusión estuvo marcada por las denuncias sobre derechos humanos y las condiciones laborales de los trabajadores, en esta edición el foco se ha desplazado hacia otro tema igual de polémico: las políticas migratorias del presidente Donald Trump, que ya están afectando a árbitros, jugadores, dirigentes y aficionados que esperaban participar de la fiesta futbolística.
Un veto que golpea el corazón del torneo
Las restricciones migratorias impuestas por el gobierno estadounidense han provocado la negación de visas a decenas de viajeros, incluidos miembros de delegaciones deportivas y seguidores que ya tenían boletos para los partidos. La medida ha generado malestar entre las federaciones participantes y ha puesto en entredicho la promesa de un Mundial inclusivo.
Protestas y enfrentamientos en México
En México, las manifestaciones no se hicieron esperar. Estudiantes, bloques negros y grupos de acción directa se enfrentaron a la policía frente al estadio Ciudad de México, según reportó la agencia AFP. Las protestas, que denuncian desigualdad social y el costo del evento, han dejado imágenes de tensión que contrastan con el ambiente festivo esperado.
Estudiantes, bloques negros y grupos de acción directa se enfrentan a la policía frente al estadio Ciudad de México.
El legado de Trump en la cancha
Las políticas migratorias del presidente Trump no solo afectan a turistas, sino que también han creado incertidumbre entre los propios organizadores. La FIFA ha evitado pronunciarse de manera contundente, pero fuentes internas reconocen que la situación podría escalar si más selecciones reportan problemas de acceso para sus equipos.
Mientras tanto, la inflación en Estados Unidos, que alcanzó su nivel más alto en tres años según reportes recientes, añade otra capa de complejidad al evento, encareciendo la logística y el hospedaje para los asistentes.
- Negación de visas a aficionados y miembros de delegaciones deportivas.
- Protestas y disturbios en Ciudad de México durante la inauguración.
- Políticas migratorias de Trump generan incertidumbre en la FIFA.
- Inflación en EE.UU. encarece la logística del torneo.