Wout van Aert se coronó campeón de la París-Roubaix en una jornada memorable que se definió en el velódromo de André-Pétrieux. Tras recorrer 259 kilómetros entre Compiègne y Roubaix, y superar 30 sectores adoquinados que sumaron casi 55 kilómetros, el belga venció en un duelo directo contra el esloveno Tadej Pogacar.
La carrera estuvo marcada por la dureza del circuito, con múltiples pinchazos y averías que afectaron a varios favoritos. Van Aert completó el recorrido en 5 horas, 16 minutos y 50 segundos, seguido por Pogacar en el segundo puesto y el belga Jasper Stuyven en el tercero.
"Nunca he dejado de creer. Algunas veces uno la pasa mal, pero hay que reponerse. Esta victoria es para Michael Goolaerts", expresó emocionado Van Aert, recordando a su compañero fallecido en la edición de 2018.
El final fue una prueba de resistencia y estrategia. En los últimos metros dentro del velódromo, Van Aert lanzó un ataque decisivo a 100 metros de la meta, superando a Pogacar en un embalaje espectacular que evitó que el esloveno lograra su quinto 'monumento' consecutivo y que Mathieu Van der Poel consiguiera su cuarta victoria seguida en Roubaix.
Con 31 años, Wout van Aert suma así su segundo 'monumento' tras la Milán-San Remo de 2020, consolidando su posición entre los grandes del ciclismo mundial.
"Sabía que debía aguantar para llegar al remate y derrotarlo. Llegué a la disputa con el campeón del mundo y eso también dice mucho del triunfo", comentó Van Aert tras su victoria.
Mathieu Van der Poel, quien buscaba su cuarta victoria consecutiva, terminó cuarto tras varios contratiempos durante la carrera. Esta edición quedará en la historia por el nivel mostrado por los ciclistas y el emocionante desenlace que hizo vibrar a los aficionados.