Yeseida Carrillo, marchista olímpica que representó a Colombia en Río de Janeiro 2016, atraviesa una difícil etapa tras sufrir un grave accidente cerebral que la mantiene en estado de mínima conciencia. La comunidad deportiva y el público en general están convocados a unirse para apoyar su recuperación.
Una carrera con propósito: ‘Un paso a la vez, un kilómetro de esperanza’
El próximo domingo 10 de mayo se realizará la Carrera Atlética de Solidaridad Corremos por ti – Yeseida Carrillo, un evento sin ganadores ni perdedores, donde el objetivo es recaudar fondos para su tratamiento. Habrá dos distancias: 3 km para caminar o trotar en familia y 6 km para quienes deseen un mayor reto físico.
La organización invita a inscribirse a través de la página oficial de la Liga de Atletismo de Cundinamarca, destacando que cada inscripción será un aporte directo para financiar el tratamiento de rehabilitación de Yeseida.
El impacto del accidente y el camino hacia la recuperación
Hace dos años, Carrillo sufrió una cardiopatía por arritmia que le causó un paro cardiorrespiratorio y un daño cerebral severo. Inicialmente estuvo en coma, pero ha mostrado avances como apertura ocular y respiración autónoma. Actualmente recibe cuidados especializados en su hogar en Chía, Cundinamarca.
“El cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno. Después de dos o tres minutos sin una oxigenación adecuada, el tejido puede sufrir daños irreversibles. La recuperación cerebral es muy limitada y requiere cuidados permanentes”, explicó el médico Mauricio Quiroga.
Su esposo, Esneider Parra, destacó los procedimientos médicos realizados, como traqueostomía y gastrostomía, y la importancia del apoyo para continuar con terapias eléctricas y físicas bajo la supervisión del médico Carlos Canencio.
Un llamado a la solidaridad del atletismo colombiano
La carrera solidaria busca no solo recaudar fondos, sino también unir a la comunidad deportiva en torno a la esperanza y el apoyo a una atleta que entregó alegrías al país. El lema que la acompañó en competencia, ‘Un paso a la vez, un kilómetro a la vez’, se transforma hoy en un símbolo de esperanza y resiliencia.