Bienestar

El ocaso del menú de tres platos: cómo el ritmo de vida cambia nuestra forma de comer

El menú tradicional de tres platos, símbolo de la dieta mediterránea, está desapareciendo debido a la falta de tiempo, el aumento del teletrabajo, y nuevas tendencias alimentarias que priorizan la eficiencia y la salud en un solo plato.

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Foto: La voz del país

Durante siglos, la estructura de las comidas en países mediterráneos se organizó en torno a un menú de tres platos: primero, segundo y postre. Esta costumbre, que se remonta a la España musulmana del siglo IX y se consolidó como un legado cultural, está en declive. La incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, la aceleración del ritmo de vida y la pérdida de tiempo para cocinar han reducido las comidas a un solo plato.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que casi tres de cada cuatro españoles cocinan menos que antes, mientras que el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestra que el tiempo dedicado al trabajo doméstico ha disminuido significativamente desde los años ochenta. Este cambio ha provocado una mayor dependencia de alimentos precocinados y menús simplificados, tanto en casa como fuera.

En los restaurantes, la pandemia y el auge del teletrabajo han llevado a la reducción del menú del día tradicional. La subida de precios ha hecho común pedir un solo plato o medio menú para controlar gastos, lo que refleja una transformación en la oferta gastronómica y en los hábitos de consumo.

La guía nutricional del plato Harvard, presentada en 2011, propone un único plato equilibrado que integra verduras, proteínas y granos integrales, consolidando la tendencia hacia comidas más simples pero saludables. Esta fórmula ha impulsado la popularidad de cadenas de comida rápida saludable y de bowls que ofrecen eficiencia y conveniencia para quienes disponen de poco tiempo.

“Un solo plato de pasta con tomate frito es nutricionalmente peor que dos platos donde uno sea verdura, pero si el plato es variado y equilibrado, puede tener incluso impacto positivo”, explica Maira Bes Rastrollo, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública.

El origen del menú de tres platos se atribuye a Ziryab, un influyente poeta y gastrónomo persa en la corte de Córdoba, quien popularizó la estructura de sopa, plato principal y postre dulce. Esta tradición culinaria fue adoptada por las clases aristocráticas y luego imitada por el resto de la sociedad, dando forma a la gastronomía mediterránea.

Desde el punto de vista biológico, la variedad en la comida es un mecanismo natural para asegurar la ingesta de diversos nutrientes. Estudios muestran que tanto animales como humanos buscan diversidad alimentaria para evitar la saciedad sensorial específica, que disminuye el placer al consumir repetidamente el mismo alimento.

Investigaciones recientes indican que la variedad dentro de una comida aumenta la cantidad consumida, aunque también se advierte sobre la deficiencia de micronutrientes en dietas poco variadas. La diversificación de alimentos es una estrategia clave para combatir problemas nutricionales a nivel global.

“Un menú de tres platos cuenta una historia con principio, desarrollo y final, y cuando está bien hecho, resuena como la afinación perfecta de un diapasón”, reflexiona el chef Adam Liaw sobre la importancia cultural y emocional de esta estructura.

A pesar de la tendencia actual hacia comidas sencillas y rápidas, las comidas de varios platos persisten en celebraciones y reuniones familiares, manteniendo viva la tradición en momentos especiales. El menú de tres platos podría convertirse en un símbolo reservado para ocasiones donde el tiempo y el disfrute son protagonistas.

La voz del país

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