Alfredo Rodríguez Muñoz, psicólogo y catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, advierte que el sueño es el sistema más sofisticado de reparación del cuerpo humano y que negárselo es comparable a exigir que un motor funcione sin descanso, lo que inevitablemente lleva al fallo.
En su libro 'Dormir para vivir', Rodríguez Muñoz critica la cultura actual que impulsa la hiperconexión y la hiperproductividad, donde estar cansado se ha convertido en un símbolo de estatus. Según la Sociedad Española de Neurología, el 54% de los adultos españoles duerme menos de las horas recomendadas, mientras crece una industria dedicada a vender soluciones superficiales para mejorar el descanso.
La paradoja del conocimiento y la realidad del sueño
A pesar de que hoy se conoce ampliamente la importancia del sueño para la salud, Rodríguez Muñoz señala que vivimos en una época en la que se duerme peor que nunca. Esto se debe a la cantidad de estímulos y un contexto social que dificulta aplicar el conocimiento sobre el descanso.
El psicólogo explica que el sueño sigue siendo despreciado y visto como una pérdida de tiempo, por lo que es necesario cambiar la narrativa y el lenguaje asociado para valorarlo como un pilar fundamental de la salud.
Tecnología y negocio: el insomnio como estrategia empresarial
Rodríguez Muñoz denuncia que la tecnología y las grandes empresas han convertido el insomnio en un negocio. Cita al CEO de Netflix, quien reconoció que el mayor enemigo para su negocio es el sueño, ya que cuanto más tiempo los usuarios estén conectados, mejor para su modelo económico.
En este contexto, la privación del sueño genera una falsa sensación de productividad, pero en realidad disminuye el rendimiento, aumenta los errores y afecta la capacidad ejecutiva.
Impacto en la salud y el ambiente laboral
El experto advierte que la falta de sueño tiene múltiples consecuencias físicas, psicológicas, sociales y morales. En el ámbito laboral, dormir mal genera una percepción negativa del entorno, incrementando el estrés y creando un círculo vicioso.
Sin embargo, muchas empresas están comenzando a incorporar planes corporativos de sueño, reconociendo que mejorar el descanso de sus empleados no solo promueve el bienestar, sino que también aumenta la productividad.
Dormir como acto revolucionario en la era del cansancio
En un mundo que exige estar siempre activo y conectado, priorizar el descanso se convierte en un acto político y subversivo. Rodríguez Muñoz recomienda cambiar la narrativa social para considerar el sueño como un espacio sagrado diario.
Sugiere también modificar horarios para evitar la vida vespertina acelerada, iniciar transiciones nocturnas más calmadas y exponerse a la luz solar durante el día para regular los ritmos circadianos, acciones sencillas que pueden mejorar significativamente la calidad del sueño.