El ambiente en el camerino del Real Madrid sigue al rojo vivo, pese a la reciente victoria contra el Real Oviedo en la Liga española. Esta vez, el protagonista de la polémica fue el técnico Álvaro Arbeloa, quien salió al paso de las declaraciones de la estrella francesa Kylian Mbappé.
La respuesta del DT que encendió la polémica
Mbappé había afirmado que, aunque estaba en condiciones de jugar contra el Real Oviedo, no lo hizo porque Arbeloa lo consideraba 'el cuarto delantero'. Ante esto, el entrenador respondió de manera enfática: 'Está claro que si no le pongo, no puede jugar. Soy entrenador y decido quién juega y quién no, se llame como se llame. Y si no, que espere al siguiente'.
Soy entrenador y decido quién juega y quién no, se llame como se llame. Y si no, que espere al siguiente.
Las declaraciones de Arbeloa reflejan la tensión interna en el club blanco, que no solo lidia con los resultados deportivos, sino también con el descontento de la hinchada, que recientemente silbó al equipo y mostró pancartas contra el presidente Florentino Pérez.
Un vestuario dividido y la presión de la afición
La situación en el Real Madrid es compleja: mientras el equipo busca estabilidad en el campo, las declaraciones cruzadas entre el técnico y una de sus máximas figuras amenazan con profundizar la crisis institucional. La afición, por su parte, ha mostrado su descontento con el rendimiento del equipo y la gestión del presidente.