La designación de María Montserrat ‘Montse’ Alvarado como Prefecta o “ministra” de las comunicaciones del Vaticano, a partir del próximo 1.º de noviembre, ha sorprendido a la Curia Romana y a los católicos en general. Vaticananistas consideran que estamos ante “el primer gran nombramiento del año” del papa León XIV, quien hace un mes cumplía el primer aniversario de su pontificado.
También hay quienes afirman que “se trata de una elección personal” del obispo de Roma, “cuyo nombre ha mantenido en absoluto secreto”, si bien conserva la perspectiva reformista instaurada por Jorge Mario Bergoglio a través de la constitución apostólica Praedicate evangelium, que prevé la apertura a la participación de laicos en altos cargos de responsabilidad en la Santa Sede.
Estamos ante ‘el primer gran nombramiento del año’ del papa León XIV.
Un hito en la historia del Vaticano
‘Montse’ Alvarado es la segunda mujer en ocupar una de las posiciones más importantes en el Vaticano –y la primera mujer laica, o sea, no-consagrada–, tras la nominación de la religiosa italiana sor Simona Brambilla como Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, en enero de 2025, por el papa Francisco, elección que luego sería refrendada por Robert Prevost.
Nuevos vientos en la comunicación vaticana
Si bien el Dicasterio para las Comunicaciones ya venía siendo liderado desde 2018 por un laico –el prestigioso periodista siciliano Paolo Ruffini–, la llegada de Alvarado podría representar el inicio de un nuevo periodo positaliano. Como vaticinó el teólogo e historiador Massimo Faggioli, por primera vez, una outsider de origen latino –nacida en la Ciudad de México– y con amplia trayectoria en los Estados Unidos –donde obtuvo la ciudadanía en 2009–, se pondrá al frente de una de las áreas clave para la misión de la Iglesia católica.
Alvarado asumirá el reto de dirigir la comunicación global del Vaticano en un momento de transformación digital y desafíos informativos, con la expectativa de continuar la reforma iniciada por Francisco y consolidar la presencia de laicos en roles de liderazgo dentro de la Santa Sede.