Las imágenes de edificios derrumbados, calles cubiertas de escombros y miles de personas buscando a sus familiares entre los restos de viviendas destruidas han puesto a Venezuela en el centro de la atención mundial. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos el 24 de junio dejaron al menos 188 muertos y una emergencia humanitaria de enormes proporciones. Pero la tragedia también ha despertado inquietudes en Colombia, un país que comparte con su vecino no solo una frontera de más de 2.200 kilómetros, sino también la condición de estar ubicado en una región altamente sísmica.
Una red de 224 estaciones para monitorear la tierra
Con 224 estaciones distribuidas en todo el territorio, la Red Sismológica Nacional monitorea de manera permanente la actividad sísmica. El Servicio Geológico Colombiano asegura que no es posible predecir un terremoto, pero sí reducir sus impactos mediante construcción sismo resistente, prevención y vigilancia permanente.
No es posible predecir un terremoto, pero sí reducir sus impactos mediante construcción sismo resistente, prevención y vigilancia permanente.
El país puede registrar hasta 2.500 terremotos al mes, una cifra que refleja la intensa actividad tectónica de la región. La red de monitoreo permite detectar incluso los movimientos más pequeños, lo que ayuda a entender mejor el comportamiento sísmico y a preparar a la población.