A menos de un mes y medio para el cambio de gobierno en Colombia, el proceso de paz urbana impulsado en Barranquilla y el Atlántico entra en una fase de incertidumbre. La incertidumbre no solo obedece a la reciente salida de una de las principales estructuras criminales de los acercamientos, sino a la posibilidad real de que la estrategia continúe, incluso, sin diálogo con las bandas.
Delegado del Gobierno asegura que hay un plan 'para seguir'
En entrevista con EL TIEMPO, Camilo Pineda, delegado para los diálogos con bandas criminales en Barranquilla, manifestó que existe un plan estructurado para dar continuidad al proceso, pero subrayó que la decisión final recaerá en el nuevo presidente de la República, quien deberá definir si lo mantiene, lo modifica o lo desmonta.
Hay un plan para seguir, pero la decisión final es del nuevo gobierno. Nosotros dejamos los insumos y la hoja de ruta; ellos evaluarán si continúa o no.
El impacto de la salida de una estructura criminal
La reciente deserción de una de las principales bandas criminales que participaban en los acercamientos ha generado dudas sobre la viabilidad del proceso. Pineda reconoció que este hecho representa un retroceso, pero insistió en que los avances logrados hasta ahora no se han perdido por completo y que el diálogo sigue siendo una herramienta válida para la seguridad en la región.
- La salida de la estructura criminal se produjo en medio de diferencias internas y presiones de otros grupos.
- El Gobierno actual había logrado avances en la reducción de homicidios en zonas priorizadas.
- Organizaciones sociales y víctimas han pedido que el proceso no se abandone.
El nuevo gobierno, ante la encrucijada de la paz urbana
Con el cierre de la administración actual, el futuro del proceso queda ahora en manos del nuevo gobierno, que deberá decidir si lo mantiene, lo modifica o lo desmonta. La decisión tendrá implicaciones directas en la seguridad de Barranquilla y el Atlántico, donde las bandas criminales mantienen control sobre economías ilegales como el microtráfico y la extorsión.
Analistas consultados señalan que la continuidad del proceso dependerá de la voluntad política del próximo mandatario y de la capacidad de las bandas para reanudar los diálogos. Mientras tanto, la incertidumbre reina en los territorios donde se habían implementado mesas de concertación.