La Asociación de Hospitales y Empresas Sociales del Estado del Valle (Asohosval) radicó formalmente un SOS ante la Presidencia de la República para evitar el colapso inminente de la red hospitalaria pública del departamento. A través de un oficio técnico dirigido al gobierno entrante de Abelardo De La Espriella, la organización gremial expuso un diagnóstico crítico en el que advierte que la sostenibilidad de 42 instituciones asistenciales se encuentra en un punto de quiebre debido a la falta de flujo de recursos.
Una deuda que asfixia a la red hospitalaria
El eje central de la denuncia radica en una asfixiante cartera morosa que, con corte a marzo de 2026, escaló a los 2,2 billones de pesos, reflejando un alarmante incremento de más de 91 mil millones en comparación con el cierre del año anterior. La gravedad del panorama financiero se profundiza al analizar la antigüedad de la deuda: el 62,8% de las cuentas pendientes supera los 180 días de vencimiento, mientras que un 42,2% arrastra un retraso mayor a un año.
Según detalló Ligia Elvira Viáfara, directora ejecutiva de Asohosval, la responsabilidad de este hueco fiscal está altamente concentrada, pues apenas cuatro EPS acumulan el 72,9% del total de la millonaria deuda.
El impacto en hospitales clave y pacientes
Instituciones de alta complejidad y de carácter estratégico, como el Hospital Universitario del Valle Evaristo García, el Hospital Departamental Psiquiátrico, el Mario Correa Rengifo, el Isaías Duarte Cansino, el San Juan de Dios y el Tomás Uribe Uribe de Tuluá, enfrentan severas dificultades para cumplir con el pago oportuno de salarios y prestaciones sociales del talento humano en salud. Adicionalmente, la escasez de insumos médicos y medicamentos básicos, sumada a la imposibilidad de pagarle a proveedores estratégicos o mantener la infraestructura, mantiene bajo amenaza áreas críticas como urgencias, hospitalización y cirugías.