En la vereda Campo Alegre de Mercaderes, Cauca, tropas de la Brigada 29 del Ejército Nacional realizaban un operativo antinarcóticos para incautar y destruir un laboratorio de cocaína cuando fueron rodeadas y hostigadas por un grupo de civiles.
La Fuerza Pública señaló que la comunidad estaría siendo instrumentalizada por el frente 'Carlos Patiño', una estructura de las disidencias de las FARC conocidas como 'Mordisco', que controla esta zona estratégica para el narcotráfico.
Ante la situación, los militares se replegaron de forma organizada hacia un punto seguro sobre la vía Panamericana, manteniendo el control de la situación y respetando los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
El Ejército rechazó los hechos y anunció que presentará las denuncias correspondientes ante las autoridades para iniciar las investigaciones y sanciones pertinentes.
Tensiones y asonadas recurrentes en el Suroccidente
La región del Suroccidente colombiano enfrenta constantes asonadas de la población civil contra la Fuerza Pública, presionada por grupos armados ilegales. Recientemente, en Jamundí, Valle del Cauca, se registró un amotinamiento similar contra tropas de la Tercera Brigada, atribuido al frente 'Jaime Martínez' de las mismas disidencias.
Estos actos de violencia buscan obstaculizar las operaciones militares y evidencian el poderío criminal de los grupos armados, quienes incluso usan drones para lanzar explosivos, generando temor en las comunidades.
“Las asonadas se han convertido en una estrategia para usar a la población civil y bloquear el avance de la Fuerza Pública. La falta de medidas contundentes para judicializar y sancionar estos actos fomenta esta situación”, afirmó el general (r) Guillermo León, presidente de Acore.