A poco más de dos semanas de la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, prevista para el próximo 7 de agosto, Estados Unidos ya comienza a dar señales de que prepara un profundo relanzamiento de la cooperación en seguridad con el nuevo gobierno, una estrategia que algunos altos funcionarios estadounidenses ya bautizan como ‘Plan Patriota 2.0’, en alusión a la mayor ofensiva militar lanzada contra las Farc durante el gobierno de Álvaro Uribe.
Un giro estratégico en la alianza bilateral
Aunque por ahora no existe un documento oficial que detalle el alcance de esa iniciativa ni un anuncio formal de la Casa Blanca o del Departamento de Defensa, una serie de hechos ocurridos durante las últimas semanas en Washington apuntan en esa dirección y sugieren que ambos gobiernos trabajan para reconstruir una alianza estratégica que, según reconocen funcionarios y congresistas estadounidenses, perdió impulso durante la administración de Gustavo Petro, en momentos en que crecieron el narcotráfico, las disidencias de las Farc, el ELN y otras organizaciones criminales.
La cooperación dejaría de centrarse en derrotar a grupos insurgentes para convertirse en una plataforma regional orientada a amenazas transnacionales.
Las señales desde Washington
El posible relanzamiento, que algunos denominan ‘Plan Patriota 2.0’, implicaría un cambio de enfoque significativo. Mientras el Plan Patriota original se concentró en la persecución militar de las Farc, la nueva estrategia buscaría fortalecer la capacidad de Colombia para enfrentar amenazas como el narcotráfico, la minería ilegal y el crimen organizado transnacional, con un rol más protagónico en la región.
- El gobierno de Donald Trump y el equipo de De la Espriella ya mantienen contactos preliminares para delinear los términos de la nueva cooperación.
- Fuentes del Congreso estadounidense indican que se evaluará un aumento en la asistencia militar y de inteligencia.
- La iniciativa busca recuperar la confianza bilateral, afectada durante el gobierno de Gustavo Petro.
El análisis de Sergio Gómez Maseri para EL TIEMPO revela que, pese a que no hay un anuncio oficial, la comunidad de inteligencia y defensa en Washington ve con buenos ojos un retorno a una cooperación más estrecha, especialmente ante el crecimiento de grupos armados y la crisis de seguridad en varias regiones del país.