Dos defensores de derechos humanos fueron víctimas de ataques e intimidaciones en el sur de Córdoba en las últimas horas, al parecer por parte de grupos ilegales que operan en la región, como el Clan del Golfo. Los hechos ocurrieron en los municipios de Ayapel y Buenavista, en un contexto que empaña los esfuerzos por consolidar la paz en el territorio.
Vivienda de activista LGBTIQ+ fue vandalizada en Ayapel
El primer caso ocurrió en el municipio de Ayapel, donde la vivienda del defensor de derechos humanos, Abel Barros Manjarrez, quien además es activista de la comunidad LGBTIQ+, fue vandalizada. Amparados en la oscuridad de la madrugada, un grupo de hombres llegó hasta su casa para atacarla y pintarla con imágenes que son interpretadas como una clara amenaza contra su vida.
Alertamos a la opinión pública y a las autoridades que esta agresión no es un hecho aislado. Desde el pasado 1 de julio del año en curso, hemos denunciado de manera reiterada las amenazas y agresiones en contra del líder, sin que hasta el momento se hayan tomado las medidas de prevención eficaces.
Un patrón de violencia que persiste
Más de 20 líderes sociales de Córdoba han sido asesinados en los últimos 10 años, lo que evidencia una crisis de protección para quienes defienden los derechos humanos en la región. Organizaciones sociales han hecho un llamado urgente al Estado para que implemente medidas eficaces que garanticen la vida e integridad de estos defensores.
El impacto en la búsqueda de paz
Estos ataques ocurren en un momento en que el gobierno nacional impulsa la política de 'paz total', que busca desescalar el conflicto armado y desarticular a los grupos ilegales. Sin embargo, la persistencia de las agresiones contra líderes sociales pone en entredicho la efectividad de estas iniciativas en regiones como el sur de Córdoba.
La comunidad y las organizaciones de derechos humanos exigen que las autoridades actúen de manera inmediata para proteger a los defensores y frenar la impunidad que rodea estos crímenes.